
Si alguna vez existió una
civilización cuyo esplendor proporcionó reflejo al resto del mundo conocido, fue sin duda Al-
Andalus. Transmisora de conocimientos y de técnicas que permitieron un auge cultural entre los siglos
VIII-
XV, aunque como es lógico en este periodo de tiempo existieron altibajos dependiendo de los avatares políticos. Lo cierto es que su legado aún permanece. Sus conocimientos en arquitectura, filosofía, literatura, o avances técnicos y científicos, permitieron mejorar la vida de las personas: sistema de regadíos, o fabricación de papel y seda. Aportaron además, variedades vegetales y frutas que por entonces se desconocían.
Sorprende que a pesar de los ocho siglos de estancia en nuestro país, no exista la suficiente
documentación que por la magnitud de sus fronteras y su índice demográfico, tan poco común para la época, debía generar dicha administración.
Afortunadamente quedaron obras de poesía, literatura, medicina o astronomía… Autores como
Averroes,
Maimónides Ibn-
Zaydum,
Wallada bint al-
Mustakfi,
Muhya bint al-
Qurtubiyya o
Hafsa bint al-
Havy ar-
Rakuniyya. Seguro que a todo nos son más familiares los primeros nombres, pero las mujeres en Al-
Andalus tenían opción a la educación y a desarrollar su cultura. Eran ellas las que enseñaban a los hijos y para eso debían estar preparadas. Por supuesto, la posibilidad de estudiar no era igual para la clase alta que para el pueblo llano. Así como también hay que tener en cuenta que se trata de una sociedad patriarcal, donde en muchos aspectos prevalecen las opiniones y actuaciones masculinas. Aclarado este aspecto, nos remontamos a hace tan solo cinco siglos, cuando parte de
Andalucía aún no pertenecía a la Corona de Castilla. Por entonces y posteriormente bastantes décadas después, la cultura musulmana impregnaba nuestras costumbres, y aunque no existe acuerdo sobre si la convivencia fue buena, lo cierto es que los matrimonios mixtos
proliferaban incluso entre las
elites políticas. Conocidos mandatarios tenían un gran porcentaje de sangre cristiana como
Hixam II, el último
omeya.
Se consiguió un modelo de sociedad donde permanecían los derechos de igualdad de oportunidades para las mujeres, y se conoce por fuentes
documentales que practicaban la medicina, la caligrafía, la jurisprudencia, cocina, canto o poesía.
La razón de esta diferencia con respecto a la edad media castellana y europea es que cuando apareció el islam no se modificó la estructura social, así la mujer
andalusí no estaba bajo los preceptos del islam, como las del resto del mundo islámico, en resumen,
“los conquistadores se hispanizan más que los nativos se arabizaron”. Por otro lado, nada tenían que ver, en cuanto a su concepto sobre la mujer, los musulmanes españoles con respecto a los orientales.
Las mujeres en Al-
andalus ejercieron oficios y funciones públicas como dirigentes religiosas, ejerciendo justicia o siendo portavoces de la comunidad. Son citadas por autores como
Ib-
Jaldúm que destaca a una
jurisconsulta, mujer del cadí de
Loja que poseía un gran conocimiento del derecho
malikí. A ella acudían estudiosos para aprender y su marido como juez, nunca prestaba una resolución sin consultar con ella.
Otras autoras en sus estudios, destacan el poder que ejercían las mujeres que vivían en palacio. Su
participación en estos asuntos estaba limitada, pero hay claros ejemplos de esta influencia en los asuntos oficiales. La más conocida es la madre del último rey de Granada
Boabdil. Se llamaba
Aïsha bin Muhammad ibn al-
Ahmar y era una mujer poderosa por su lugar en el palacio y por sus propiedades.
Otros casos resultan de las mujeres que formaban parte del
Harim. Además de ser bellas se debía tener cultura y conocimientos de diversas artes, cuando no, inteligencia. No es de extrañar ciertas influencias en los gobernantes e incluso en asuntos de Estado y que conocieran todo cuanto ocupaba al califato.
En Religión la mujer participa en los estudios religiosos. La lectura del Corán es obligatoria por tanto debían saber leer. Del mismo modo comienzan a ejercer de copistas del Corán y otras obras. Para esto es imprescindible tener una caligrafía bella y perfecta. Así, un gran número de mujeres lo convirtieron en un oficio.
El velo islámico era obligatorio en las mujeres
andalusíes, igual que para las orientales, pero ésta ley era mucho más permisiva en al-
Andalus que en Oriente.
En el campo de la enseñanza destacan muchas mujeres en los campos de la ciencia, la poesía o la literatura. Para poder practicar la docencia, era necesario recibir una enseñanza superior en un periodo determinado de tiempo. Algunas de ellas, cuando recibían el certificado pasaban a enseñar a los niños de las clases socialmente altas, y recibían el nombre de
adiba.
Las escritoras, llamadas
katibat, debían tener educación y conocimientos caligráficos para copiar ejemplares del Corán e incluso se les encargaba escribir cartas. Se conoce a
Lubna, que era la escritora del califa Al-
Hakam escribió desde cartas y comunicados hasta libros. Existen fuentes que nos llevan a conocer los nombres de varias poetisas.
Decía Al-
Maqqari: “
la superioridad literaria en Al-Andalus es como el instinto y la poseen hasta las mujeres y los niños”.
La poesía conservada demuestra la libertad que tenía la mujer
andalusí, algunas de estas autoras
consideradas libertinas fueron:
Wallada bint al-
Mustakfi,
Muhya bint al-
Qurtubiyya y
Hafsa bint al-
Havy ar-
Rakuniyya. Como ejemplo citaré a la primera:
Wallada es una de las más originales de la Córdoba
Omeya, con un gran nivel literario reunió en su alrededor a los escritores más importantes de la época. Usa la literatura para expresar sus deseos y muestra indiferencia ante las críticas. De hecho, en la manga derecha de su vestido llevaba bordado: “
Estoy hecha, por Dios, para la gloria, y camino orgullosa, por mi propio camino”. En la izquierda: “
Doy poder a mi amante sobre mi mejilla y mis besos ofrezco a quien los desee”. Su pertenencia a la clase alta le proporcionaba independencia y privilegios. Mantuvo una relación con trágico final con el
poeta Ibn Zaydum. En Córdoba existe un monumento conocido como el de los Enamorados y que recuerda su amor. Esta historia ha llegado hasta nosotros contada por ambos autores.
Podemos citar nombres de médicas, comadronas, hilanderas, nodriza, educadoras, cocineras…trabajos ejercidos por mujeres que fueron poetisas,
lexicógrafas, gramáticas, juristas, matemáticas, astrónomas. En realidad no están todas las que son, la destrucción documental y la selección de fuentes informativas condiciona el trabajo de investigación y solo se puede acudir “a lo que hay”.
Finalmente comentaré que para poder elaborar este escrito, he contado con un trabajo de investigación de mi amiga
Maribel Cabanillas. Su estudio es mucho más extenso que el mostrado en esta entrada y está basado en una amplia
bibliografía. Muestro algunos de los libros que me parecen más
representativos para ampliar la parte presentada, así como dos direcciones de
internet que me parecen interesantes, ya que constituyen opiniones diferentes.