Conseguir la igualdad entre los sexos es tarea difícil, aunque no imposible. Con estos escritos intento equilibrar la balanza y reconocer los méritos de muchísimas mujeres a lo largo de la historia, a la vez que analizar de dónde proceden tales desigualdades y así entre todos, hombres y mujeres, mujeres y hombres, luchar por un mundo más justo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Mujeres en la Edad Media

¿Cómo estaban las mujeres durante la Edad Media?

No podemos generalizar teniendo en cuenta que este periodo dura unos once siglos y que en todos los lugares de Europa no se vivía de la misma forma. No es igual el medievo en el norte de Europa que en el sur, cuando dominaban los árabes. Pero la idea que tenemos de la edad media no es muy favorable, la vemos como una época oscura donde donde la tortura y el sometimiento a los señores y a la Iglesia eran totales. Las mujeres padecian el Derecho de Pernada o carecían de alma, si no eran quemadas en la hoguera acusadas de brujas.

Durante siglos ha habido una serie de ideas creadas, preconcebidas y asimiladas, heredadas del Renacimiento y que durante la Ilustración y el Romanticismo forjaron una idea inamovible de la Historia. Una especie de leyenda negra que se puede combatir con investigación para que sea reinterpretada nuevamente. La desgracia es la desaparición de la gran parte de las fuentes que hablan en femenino.
Adeline Rucquoi ha investigado estos aspectos y nos los muestra en el ensayo, titulado “Historia de un Tópico, la mujer en la Edad Media." En este trabajo pretende desmontar las ideas preconcebidas a través de la investigación histórica.
Sobre el Derecho de Pernada o Ius primae noctis. Este derecho existió jurídicamente y la ceremonia consistía en que el señor de una zancada franqueaba el cuerpo de la novia, y a cambio recibía parte de las viandas de la casa.
Gracias a los estudios antropológicos se ha visto que en muchas sociedades llamadas primitivas, hay un tabú en lo referente a la sangre virginal, porque se piensa que libera fuerzas malignas, es por eso que el acto de la desfloración queda reservado a mujeres de la familia, al sacerdote o brujo o al jefe de la tribu. Visto de esta manera el derecho de pernada se muestra en una sociedad que aún no está muy cristianizada y que tiene un tabú por la sangre virginal, sin ser una manifestación de poder y opresión por parte del señor.
Persecución de brujas es otra de la leyenda negra de esta época. Según las investigaciones la realidad era diferente, ya que desde el siglo VI los concilios celebrados condenan la brujería, la magia y las supersticiones, condenación moral a la que la iglesia daba poca importancia. En el siglo X-XIII los manuales para confesores dictaban penas monetarias y rezos para estos casos. Resulta que las grandes persecuciones, se producen durante el renacimiento, basándose en un manual del perfecto inquisidor de brujas escrito en 1486 por los Dominicos alemanes.
Las circunstancias del renacimiento promovió una ciencia oficial. Si durante los siglos anteriores las mujeres realizaron las tareas médicas. El conocimiento de las hierbas curativas fue pasando de generación en generación. La Iglesia y el poder no veía con buenos ojos la actuación de estas mujeres que tenían poder sobre la salud, sin embargo los tratados de medicina elaborados por hombres, se basaron en sus conocimientos y la medicina solamente la debían ejercer los varones titulados y formados en universidades controladas por la institución eclesiástica. Pero las curanderas seguían con su trabajo y eran respetadas. La Iglesia actuó contra ellas y la inquisición buscó argumentos para que el pueblo las odiara: súbditas del demonio, sexualmente desviadas, obscenas…Se establecieron leyes por las que no se podía ejercer labores médicas sin titulación y las mujeres no podían ir a la universidad. La aplicación de la ley era casi imposible, dada la escasez de médicos, así las mujeres seguían ejerciendo la curación, quedando finalmente permitido la especialidad de matrona. Los médicos varones cambiaron las técnicas naturales por métodos quirúrgicos.

El alma de las mujeres En el año 585 tuvo lugar un sínodo provincial para discutir temas eclesiásticos, no teológicos. Posteriormente se informó, que se había debatido si la mujer tenía alma o no. Una vez estudiadas las actas de este “Concilio de Macòn”, no se revela que en ningún momento se discutiera este aspecto. La culpa, por decirlo de alguna manera de este equívoco, se debe a Gregorio de Tours. Este obispo e historiador de la Iglesia nos dice que en los debates hechos en latín, uno de los presentes se extrañó que se usara e término homo también para la mujer. Un experto en latín sabe que homo engloba al ser humano y es el vocablo vir lo que designa al varón. Era un problema lingüístico y no filosófico, pero la frase haría fortuna precisamente en el siglo XVI, de acuerdo con el pensamiento renacentista sobre la mujer. Esta idea seguirá creciendo en los siglos posteriores durante la Ilustración e incluso hasta nuestros días.

Las mujeres como deficiencia de la naturaleza. El Derecho medieval, heredero del Romano y del germánico, considera a la mujer como un ser “incapaz” en general. Sin embargo en el derecho oral basado en las costumbres no se reconoce la tutela paterna sobre la mujer mayor de edad aunque sí la potestad marital. En los países de Derecho escrito, Italia, península iberica, sur de Francia- a la potestad del padre le sigue la del marido, así para cualquier asunto de patrimonio o jurídico es necesaria la presencia de un hombre. Además del Derecho, la ideología dominante era hostil hacia la mujer: La Iglesia basándose en referencias bíblicas, promociona desde el púlpito una campaña antifemenina, viendo a la mujer como pecadora, tentadora y débil creada para el hombre. Tomás de Aquino la transforma en una deficiencia de la naturaleza con menor valor y dignidad que el hombre. Así el Derecho canónico elaborado por hombres con estas ideas entre los siglos XII-XIII parece tan misógino.
El movimiento antifemenino inicia una carrera hasta nuestros días. Cristina de Pizan protestó en el año 1400, pero no pudo detener la situación que excluía a las mujeres de la cultura y la actividad social. Hacia final de la edad media el antifeminismo originado por la filosofía de la iglesia, el movimiento literario y la aparición de la burguesía dio lugar al llamado Renacimiento que consagra el triunfo de un ideal masculino- heredado de la Antigüedad- y al triunfo de una moral religiosa, que tiene su auge al amparo de los ideales calvinistas, luteranos y la Contrarreforma católica. La aparición de la imprenta extendió la cultura, pero ya no alcazó a las mujeres. En el mundo intelectual y artístico se reduce al 50% de la humanidad. Según Adeline Rucquoi el Renacimiento es la muerte intelectual y artística de la mujer
Fue una época de intolerancia donde se imponen ideas y modelos, que en nada benefician al desarrollo de las mujeres. Un mundo hecho por el hombre y para el hombre que empeoraría con la llamada ilustración donde las teorías científicas a cerca de la mujer daban la razón al sistema existente. Teorías darwinistas y filósofos de renombre opinaban sobre el estado de inferioridad de la mujer con respecto al hombre.
Me pregunto si en el subconsciente de la sociedad, aún continúan vigentes estas teorías.

7 comentarios:

mari carmen garcia franconetti dijo...

¡Jolín! Me alegro de haber nacido en ésta época.
Me ha resultado provechoso tu escrito, Antonia, he ampliado conocimientos. gracias por tu aportación.
Bueno, yo también me pregunto lo del subconsciente de la sociedad, sólo que ahora se nos reconoce "oficialmente", oficiosamente, no se avanzó lo preciso, eso sí, ahora son mayoritariamente hombres Diplomados, Lincenciados, Doctores... (sin generalizar en nada en esta vida, claro).
Un abrazo

Antonia dijo...

Gracias por comentar Maricarmen. Me alegro que este escrito te sirva para algo, con eso se justifica la entrada.
Animo a otras amiga/os para que nos enriquezcan con sus opiniones. Las hay muy capaces e inteligentes, pero algo tímidas.
Desde aquí ánimo a toda/os. Y tú Maricarmen no dejes de hacerlo. Así podré aprender de tí.
Un beso.

Brigadier Solsona dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Brigadier Solsona dijo...

Ante todo, gracias por tu último comentario en mi blog porque lo mismo que algunas visitas son del todo rechazables, también es cierto que otras, como la tuya por ejemplo, es todo un privilegio que luzca allí.

Por otro lado decirte que es bastante interesante esta entrada, más que nada porque mi afición a la historia me hace centrarme en tu escrito aún más si cabe.

Lamentablemente la mujer siempre ha sido infravalorada a lo largo de la historia y aún todavía en este siglo tan "ultramoderno" hay muchos lugares y situaciones en las que las mujeres siguen sufriendo situaciones más que reprobables aunque, todo hay que decirlo, cada vez va a menos.

Tuve durante durante casi un lustro como jefa inmediata a mí a una mujer, y creo que han sido los años laborales más tranquilos de mi vida.

Termino recomendandote un libro para que puedas seguir profundizando en estos temas históricos tan fascinantes para mi, se trata de "La vida cotidiana en el año 1000" de Edmond Pognon.

Antonia dijo...

Gracias Brigadier por tu comentario y por leer estas entradas. Enriqueces el blog con tus aportaciones. Estoy buscando el libro de Pognon y lo pondré en lista de espera. Esa parte de la historia me interesa por ser precisamente la más desconocida y en cierta forma manipulada.
Un saludo cordial y ya sabes que estoy pendiente de tus publicaciones.

antonia gonzalez dijo...

Hola Antonia,estoy totalmente de acuerdo con el comentario del brigadier, en el párrafo que dice.
Lamentablemente al mujer ha sido infracvalorada...totalmente de acuerdo. Yo creo que a pesar de que "algo ha cambiado" intimamente seguimos igual¿será que el "homus sapiens" actual vuelve la cara a otro lado para no reconocer que debajo de nuestro peinado ,hay un cerbro que piensa?Te agradezco enel alma tus cariñosas palabras a mi blog Un beso

Brigadier Solsona dijo...

De nuevo por tu blog, renuevas el prestigio que da lustre al mio con tu firma, y esta vez con algo de interés mutuo: Rosario Cepeda y Beatriz Cienfuegos, a la primera de ella le tengo algo de pista aunque no imágenes ni siquiera en cuadros de pintura -aunque todo se andará- pero para mí sería del todo interesante para incluir en mi galeria de personajes ilustres gaditanos a estas dos mujeres, es obvio que, si alguna vez recabas información, me la pases en forma de articulo para incluirte en mi sección de "Mis articulistas preferidos".


Por otro lado, cuando hablo de que los habitantes de Cádiz de aquellas fechas "poseen la suficiente autoestima y no se dejan avasallar facilmente" es algo que está apoyado por historiadores y sociólogos, algunos de ellos me lo han confirmado personalmente, pero es que aún hay más que yo no he colocado porque ya se salía del contexto, en parte, que es el carácter de cuasi insularidad de la ciudad que hace que los habitantes vivan cara al mar de donde sacaban la mayoria del sustento y riquezas tanto en los viajes transoceánicos, cabotaje, o como la pesca, y el marisqueo.


El vivir, tal como digo, cara al mar durante siglos hace que sea una característica que según todos los indicios, hacen que los habitantes de Cádiz, generalmente, tengan el carácter abierto y jovial siempre prestos a la bienvenida y al agasajo al visitante, tanto que muchos de ellos no se sienten forasteros, (eso se oye muy a menudo) así como el concepto de una determinada exclusividad de carácter con el resto de Andalucia que nos hacen ser más celosos en tradiciones gaditanas o en vocablos de raiz inequivocamente de la ciudad tales como "bastinazo", "casapuerta", "perchí", "chícharo", etc.