Conseguir la igualdad entre los sexos es tarea difícil, aunque no imposible. Con estos escritos intento equilibrar la balanza y reconocer los méritos de muchísimas mujeres a lo largo de la historia, a la vez que analizar de dónde proceden tales desigualdades y así entre todos, hombres y mujeres, mujeres y hombres, luchar por un mundo más justo.

sábado, 30 de julio de 2011

Ostentatio mammarum

En el ciclo de conferencias “Mujeres que hacen Historia” celebrado en la UPO. La profesora de la Universidad de Zaragoza, Mª del Carmen García Herrero presentó parte de su investigación a cerca de la influencia y autoridad que las mujeres de la Edad Media, ejercían sobre sus hijos varones mediante un gesto de exhibición corporal, usado en situaciones límite y que denomina ostentatio mammarum. Con el tiempo fué ignorado en las fuentes escritas y su significado se tergiversó dependiendo de la mentalidad de la época.

El asunto me interesó y pude encontrar el ensayo completo, del que hago un resumen, aportando algunos datos de los que dijo en su conferencia. La autora nos adentra en el tema aludiendo a un pasaje evangélico, que cuando era pequeña, le fascinaba, igual que a Cristina de Pizán en el siglo XV. Comienza cuando una mujer anónima, proclamó al ver al Hijo del Hombre: “¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron! A lo que Jesús respondió: “Di mejor dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan” (Lucas, 11, 27-28)
Estos párrafos aparentemente no tienen sentido, el diálogo no se entiende debido posiblemente a un choque de culturas . En la obra de Cristina de Pizán, se refleja la voz femenina, pero omite la contestación de Jesús. Es decir, quienes escribieron en la Edad Media señalan: Dichoso el vientre en que se encarnó Dios sin intervención de varón y los pechos de los que se nutrió el Niño física y espiritualmente. Estos son dos lugares santos, fuente de autoridad e influencia materna.
La autora sospecha que en el Occidente bajomedieval, la cultura dominante no soportaría bien el que las mujeres ejercieran algún poder y ofreció resistencias para admitir de forma natural, la autoridad y creatividad que provenía de ellas. Las estrategias de desautorización y desprestigio abundan, llegando a ser monótonas. Asombran por su capacidad de repetición y permanencia, siendo tolerantes con la influencia materna siempre que esta permaneciera en la sombra y no alterara el orden impuesto.

Veremos algunos ejemplos de estas influencias femeninas que pueden aclarar el tema:

Capítulo XVI del Libro I de La ciudad de las Damas: Razón y Cristina debaten sobre el cuerpo femenino, el valor y la fuerza física. Razón opina que Dios ha hecho un favor a las mujeres otorgándole la debilidad porque así no tienen que cometer crueles torturas y asesinatos que Fuerza manda acometer cuando se enseñorea por el mundo, sin embargo hay mujeres, continúa la Dama Razón, que a lo largo de la historia demostraron este valor para llevar a cabo las audaces misiones que se destacan en conquistadores y guerreros…
Una de ellas es Lilia, madre de Teodorico, caballero de la corte de Constantinopla que protagoniza el siguiente episodio:
Los romanos se vieron atacados por Odoacro, que quería destruir toda Italia. Cuando pidieron ayuda a Constantinopla, les fue enviado su mejor caballero, Teodorico, pero en plena lucha todo se volvió contra él y emprendió la huída hacia Ravena. Su madre vio como huía su hijo, y pensó que no había mayor infamia que abandonar el campo de batalla. Su dignidad pudo más que su amor materno y corrió al encuentro de su hijo para suplicarle que continuara la lucha. Como sus palabras no tenían efecto se levantó el vestido y le gritó -¡Quieres huir, hijo, vuelve entonces al vientre que te llevó! Teodorico se vio humillado y volvió al combate avergonzado por la amonestación de su madre. Luchó hasta derrotar al enemigo. Así Italia entera fue salvada por el acierto de una mujer y el honor de la victoria, más que sobre el hijo debería recaer sobre la madre. (Cristina de Pizán, La ciudad de las Damas) En el pasaje se muestra el poderoso vínculo materno. Lilia se presenta como una mujer valerosa, sabia, enérgica, que ha nutrido (en el sentido de alimentar física y moralmente) a su hijo haciendo un varón hermoso y esforzado gracias a sus enseñanzas. Relaciona la valía del hijo con la figura materna. Esta actuación no tuvo repercusión en fuentes coetáneas llegadas hasta nosotros.
Teodora y Justiniano: En el 532 Procopio de Cesarea, deja testimonio de las palabras de la emperatriz Teodora cuando el pueblo sublevado acobarda a Justiniano y sus consejeros. Estos se disponen a huir. Teodora mediante su discurso evita lo que considera una “ignominia indigna de la púrpura”. En este caso, Teodora fue atendida por su marido.
Canto XXII de la Ilíada de Homero en el que Hécuba destapa sus pechos ante su hijo Héctor para intentar disuadirle de la lucha. La madre de éste, "desnudó el seno, mostróle el pecho, y derramando lágrimas, dijo estas aladas palabras: ¡Hector, hijo mio! Respeta este seno y apiádate de mí. Si en otro tiempo te daba el pecho para acallar tu lloro, acuérdate de tu niñez, hijo amado; y penetrando en la muralla, rechaza desde la misma a ese enemigo y no salgas a su encuentro.” Pero en este caso no logró su cometido…
En el 420, San Jerónimo en la Carta al monje Heliodoro ofrece un escena vivida en la que la madre y el padre, intentan convencer al hijo varón para que desistiera abrazar la vida religiosa y donde la exhibición de los pechos maternos cobraba protagonismo: “Aunque vuestra madre con los cabellos en desorden, las ropas desgarradas, os mostrara los pechos que os amamantaron;…” La mujer que amamantó , que enseñó a hablar ocupa un papel relevante capaz de influir en el hijo, cuya aprobación es posible que necesite de alguna manera.

La exhibitio mammarum es un tema que se registra en diferentes épocas y culturas:

En el Libro secreto de los Mongoles del siglo XIII se narra la epopeya de Gengis Kan, conquistador del mundo, que siente miedo y vergüenza ante su madre Joguelun que sentada con las piernas cruzadas, descubre ambos pechos (…) tras esperar Gengis Kan dijo: “Viendo a mi madre airada, me asusté, tuve miedo. Me avergoncé, sentí vergüenza."
El hijo contraviene a la madre, sabe sus deseos y no se siente capaz de oponerse a ella y en secreto oculta sus acciones, aunque sin duda operan autoridad. Pero “La influencia, es poderosamente débil y en última instancia todo queda a merced de la voluntad de quien la recibe."

Teniendo en cuenta estos hechos, podemos entender algunas representaciones en textos o imágenes como la matanza de los Inocentes en las que las madres de las criaturas recurren a enseñar sus cuerpos cuando sus súplicas son desoídas. Algunas madres cuando sus hijos van a ser degollados abren sus túnicas y muestran sus pechos a los soldados recordándole que ellos también son hijos. Como en el Códice de Egberto del siglo X.
También tuvo sentido la proliferación de imágenes de la Virgen amamantando a Jesús. María consiguió influir en su hijo para realizar el primer milagro en las Bodas de Canaan, por eso se pensaba que la intervención de la Virgen era importante para conseguir el perdón de los pecados y más cuando se apelaba a ella en condición de Alma Mater, madre que nutre. Se recordaba al Salvador lo mucho que debía a su madre. Es la culminación de la autoridad e influencia materna puesta al servicio de la empresa más transcendente: la redención humana.
Así volviendo al punto de partida, al seno bendito que posibilitó la encarnación de Dios y a los pechos dichosos que alimentaron física y espiritualmente al Hijo de Dios, era algo tan arraigado y poderoso que el Concilio de Trento prohibió este tipo de representaciones marianas.
Con el tiempo estas imágenes no se van entendiendo y se tiende a sustituirlas o a considerarlas profanas o escandalosas.

La profesora en su conferencia aporta algunos datos más, como la entrevista realizada a la Premio Nobel de la Paz Wangari Maathai en el que cuenta un testimonio donde muchas mujeres, especialmente madres se desnudaron delante de los soldados para conseguir liberar a sus hijos. Es una costumbre africana que cuando mujeres mayores son atacadas por hombres jóvenes, se desnudan para avergonzarles mostrándoles la desnudez de sus madres".

Otra demostración más de este gesto lo tenemos en la obra de Delacroix, La libertad guiando al pueblo. (Primera ilustración) y para leer el ensayo completo podemos ir a este enlace:



sábado, 25 de junio de 2011

¿Machismo o falta de información?

¿Alguien conoce a Amando de Miguel?
Fue en décadas pasadas, un sociólogo que casi siempre estaba en las tertulias, era respetado por sus opiniones al menos en el terreno mediático y actualmente hace artículos y participa en la radio entre otras cosas. No puedo juzgar su trayectoria, porque le perdí la pista hace años pero aún conservaba un libro titulado Autobiografía de los españoles editado en 1997 y cuyo autor es este sociólogo.
Comienzo a releerlo, y llegando a la página 22 me asombra la opinión del autor referente al papel de algunas mujeres en la literatura y en el pensamiento. Cito textualmente:
"No hay que asombrarse, y menos escandalizarse, de que los textos biográficos aquí utilizados se refieran sobre todo a vida de varones. El repertorio de fuentes es el que es. A los varones les ocurre más cosas que a las mujeres. (…). De hecho hay materiales autobiográficos de escritoras célebres, como María Zambrano o Rosa Chacel, que resultan indigeribles de puro bobos. Las memorias de la Bella Otero son simplemente falsas. El Diario de Zenobia Camprubí, dedicada esposa de Juan Ramón Jiménez, es una fatigosa colección de nimiedades. Ojalá no fuera así, pero la realidad es como es.” Finalmente reconoce que hay mujeres con una vida interesante, como Emilia Pardo Bazán, Concepción Arenal ...entre otras.
Hace solo catorce años que el libro está escrito y creo que algo habremos avanzado, porque en la actualidad nadie con sentido común y la mínima información se atrevería a escribir estas barbaridades. No creo ni siquiera que sea machismo sino más bien falta de información, que es peor. Supongo que a estas alturas Amando de Miguel tenga en mejor concepto a María Zambrano, Rosa Chacel y Zenobia Camprubí.


Referente al tema de las mujeres y la literatura, he encontrado un buen artículo que viene al caso para ampliar información: http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article19116


Y si encontrais "perlitas" de este tipo, no dudeis en dejarlas en esta entrada. Os aseguro que no es difícil toparse con alguna en periódicos, televisión, artículos...etc.

jueves, 2 de junio de 2011

SULPICIA (Siglo I a.C.)

Sulpicia participó en el cículo poético de Tibulo en el siglo I a.C. En la obra de este poeta fué donde aparecieron algunos poemas de Sulpicia. A no ser por esta casualidad su obra se habría perdido para siempre y nunca podría haber sido reconocida como poeta, aunque es cierto que nunca gozó del favor de los académicos de otros tiempos. Entre otras cosas porque sus versos subidos de tono, se consideraban impropios de una mujer.


En el tercer libro del Corpus Tibuliamun se encuentra parte de la obra de Sulpicia.


Compuso sus poesías sobre el 15 a. C. cuando tendría unos veinte años. No sabemos si estaba casada, pero su amado tiene nombre griego, Cerintho. En sus poemas demuestra sus sentimientos, la enfermedad, la tristeza de la separación y la esclavitud del amor.
Uno de sus poemas viene a decir lo siguiente:

3.17 XVII Sulpiciae
¿Tienes, Cerintho, un piadoso amor por tu amiga,
ahora que la fiebre atormenta mi cuerpo agotado?
Yo no desearía vencer esta cruel enfermedad de otro modo
que si pienso que tu también lo quieres.
Pero ¿de qué me serviría sanar de enfermedades?
Si tú puedes soportar mis males
con un corazón insensible.


domingo, 22 de mayo de 2011

Pero hay que seguir...

El feminismo ha muerto, pero las mujeres -cada una a su manera-, continuamos en la lucha por conseguir un mundo igualitario, cada cual podemos aportar nuestro granito de arena en este proyecto. Desde el trabajo, el cuidado a los demás, el estudio o la investigación...Una cosa no es más importante que otra y todas son necesarias.

Por tanto -a raíz del powerpoint abajo incluido- voy a seguir con este blog de contenido feminista, pero esta vez será para reivindicar las vidas de mujeres que debían estar en la HISTORIA, pero que en la selección realizada por eruditos, consideraron que estos nombres no eran merecedores de ninguna mención, ni que debieran ser ejemplo para otras mujeres, ni tan siquiera dignas de estudio.

Hay quizás demasiadas. Las historiadoras están desempolvando archivos en busca de ellas, con el fin de demostrar que somos el 50% de la humanidad y que la labor realizada por filosofas, pintoras, novelistas o cualquiera que sea su aportación, no puede caer en saco roto por muchos años que hayan transcurrido.





jueves, 5 de mayo de 2011

El feminismo ha muerto. Las desigualdades, no.

La lucha reivindicativa para conseguir derechos sociales debe ser retomada por los propios ciudadanos. Las desigualdades sociales entre hombres y mujeres provocan desequilibrios que nos afectan a todos y a los que se debería poner remedio. Ya no solo me refiero a la indefensión de las mujeres a la hora de hacer valer sus derechos ante la empresa o la administración sino también como trabajadoras/es. La ausencia de un apoyo efectivo por parte de un grupo sindical brilla por su ausencia.
Emprender una lucha particular, sin un firme apoyo por parte de algún grupo social, que a fin de cuentas es lo que presiona al Estado y que a fin de cuentas, eso es democracia.
Pero resulta que los grupos sociales han desaparecido, ¿Quién apoya, protege y se solidariza con los trabajadores? ¿Qué ha pasado con los sindicatos? Lo sabemos todos, el Estado le otorgan cierto poder y algunas subvenciones y se acaban los conflictos sociales. Esto mismo ha pasado con el feminismo. Desde el gobierno se toman las decisiones, no siempre acertadas, pero que en ese momento benefician al poder establecido.
Es por este motivo, por el que después de intentar comprender los hechos que llevaron a la desigualdad de géneros y a los movimientos reivindicativos feministas, desde principio de siglo hasta nuestra época. He llegado a la conclusión que debería de existir otros grupos que actúen en consecuencia y que suplan de alguna forma el gran vacío dejado por las actuaciones reivindicativas anteriores de grupos institucionalizados, que en épocas anteriores lucharon por conseguir un mundo más justo. Esta actuación sería un ejercicio de democracia.
Por último incluyo un enlace de un programa de la Primera, que dirige Isabel Coixet y que se titula "La mujer es cosa de hombres". En él podemos darnos cuenta cómo se promovieron las desigualdades entre sexos durante el franquismo, y para qué nos sirvió.

http://www.rtve.es/television/20090817/isabel-coixet---50-anos-dela-mujer-cosa-hombres/289227.shtml

miércoles, 20 de abril de 2011

Institucionalización del feminismo

El movimiento feminista se fue agotando con el cambio de época. Durante la transición existía un movimiento social reivindicativo, pero con el triunfo electoral del PSOE se crea conciencia de transición. La movilización social disminuye y las demandas sociales se canalizan a través de instituciones. El movimiento feminista no fue una excepción.
La creación del Instituto de la Mujer acoge a mujeres procedentes de los movimientos feministas, que se integran en estas instituciones gubernamentales.
Mediante subvenciones, se crean diversos grupos de atención a mujeres violadas y maltratadas y una red de asociaciones en barrios, cuya ideología ya no responde al feminismo reivindicativo y donde el debate ideológico brilla por su ausencia. Así el feminismo se convierte en una "ideología difusa con rasgos victimistas."

“El PSOE y los gobiernos autónomos crean así un amplio clientelismo femenino que absorbe sin crítica las ideas feministas que emanan del Instituto de la Mujer.”


P.URÍA. El feminismo que no llegó al poder.

domingo, 27 de marzo de 2011

El feminismo, un movimiento de mujeres.

Había razones de peso para que este movimiento fuera solo de mujeres. En los años en que se desarrolla el movimiento, la práctica social estaba completamente dominadas por los hombres, prueba de esto tenemos el movimiento estudiantil y el sindical. La opinión de las mujeres apenas se tenía en cuenta, sus intervenciones en diversos espacios, eran examinadas con lupa y criticadas si no eran especialmente brillantes, en cambio los varones podían disparatar impunemente. Tenían falta de confianza en sí mismas y antes de hablar lo pensaban tanto que cuando querían intervenir ya había se pasado el turno. Para modificar este aspecto había que adquirir conciencia de su propia capacidad, de su propia valía y de su propia fuerza para hacerse oír. Pero el ambiente tan masculino era muy poco propicio. Otra razón era reunirse entre mujeres para intercambiar experiencias y reflexionar sobre su situación en los diversos ambientes donde se movían. Establecer cuáles son sus exigencias y reivindicaciones, crearse autoconciencia. Además era importante hacerse visibles como fuerza colectiva y aparecer ante la opinión pública como sujetos de derecho demostrando su individualidad y la mayoría de edad. Pero junto a estos argumentos se sostenía otro muy común en el movimiento feminista, de que los problemas de mujeres solo lo entienden mujeres, pues son ellas las que los sufren. Esto en el fondo es un error del movimiento. Primero porque los movimientos en pro de la justicia, la igualdad y contra la opresión se basan en la capacidad humana de solidaridad y empatía.


Hombres y mujeres en definitiva se sitúan enfrentados o bien en caminos paralelos. La situación se agrava cuando el movimiento se centra en la denuncia de la violencia apareciendo los hombres como responsables, aunque se intentó no culpabilizar a todos, sino a individuos machistas. Ocurrió que muchos hombres que podrían haber sido un apoyo a la causa se sintieron rechazados e incluso aliviados por dejar las reivindicaciones feministas en manos de las mujeres. Así se llega a que en las manifestaciones por violencia son casi siempre de mujeres lo cual produce la impresión de que los hombres ven estas conductas con cierta permisividad. El reto es la lucha conjunta para conseguir una sociedad igualitaria donde todos/as tengan las mismas oportunidades y derechos.




Bibliografía: PALOMA URÍA. El feminismo que no llegó al poder.

sábado, 15 de enero de 2011

El amor jamás es acoso

El amor jamás es acoso.

Es alegría, libertad, fuerza. Y es el amor el que mata la angustia.

Allí donde falta el amor, nace el miedo y el aburrimiento.

El amor es arrebato, el amor es entusiasmo, el amor es riesgo.

No aman y no son amados, aquellos que quieren ocultar ó esconder sus sentimientos.

El amor es generosidad, el amor es entrega, el amor es intercambio.

Quien da mucho, recibe mucho a fin de cuentas, porque nosotros poseemos aquello que damos. Amar no es dañar al otro, dominarlo, sino acompañarlo en su camino y ayudarlo.

Saber aceptar al otro tal como es. Alegrarse de la felicidad que logre.

Amarlo en su totalidad, porque él es lealtad y belleza, defectos y cualidades.

He aquí las condiciones del amor.

Porque el amor existe en virtud de la indulgencia, del perdón y del respeto al otro.

Martin Gray (1925-?)

viernes, 10 de diciembre de 2010

¿Adoctrinar o entretener?

Todos hemos visto películas de Walt Disney y se las hemos ofrecido a nuestros hijos sin detenernos a pensar en el mensaje ideológico que llevan implícito. Películas dulzonas, ideas camufladas por músicas empalagosas, princesas bobas y príncipes valientes.
La factoría Disney se encarga de perpetuar los roles asignados a mujeres y hombres y de mantener el sistema de jerarquía social. Causantes, entre otros factores, de las desigualdades en nuestra sociedad. Si pretendemos terminar con estas divergencias habrá que comenzar por el principio, es decir, por la educación. Si a través de ella se han impuestos los valores que queremos erradicar, será mediante la enseñanza la forma adecuada para establecer otros parámetros más igualitarios.
Disney basa la transmisión de estos valores a través de los cuentos que todos conocemos y que sin duda forman parte de la tradición, pero una tradición distorsionada por los intereses de la elite que desde el siglo XVII utilizaron estas leyendas populares en su propio beneficio, creando los valores que les convenía y educando a los niños en los principios convenidos desde su más tierna infancia.
Todos conocemos el cuento de Caperucita , por poner un ejemplo. Procede de la tradición oral matriarcal muy anterior al siglo XVII. La historia es de una niña que gracias a su ingenio consigue evadirse de ser devorada por el lobo y es ayudada en su huida por otras mujeres. Perrault incluye un leñador que la salva convirtiendo a la niña en una persona inútil y dependiente además de estúpida.
Los cuentos se ponen por escrito en el XVII para que una clase privilegiada pudiera poseer esta tradición oral. Son discutidos por aristócratas y se seleccionan a su interés matizando las normas y los valores pertenecientes a una élite civilizada y desechando todo lo que de rebelión de clases o iniciativas femeninas pudieran tener. Los cuentos fueron el discurso aristocrático de valores, costumbres y modales que pudieran servir para educar a los niños a comportarse civilizadamente. Se trataba de adoctrinar no de entretener.
Cuando veamos películas de Disney debemos emplear un espíritu crítico y no ofrecerle a nuestros hijos algo que probablemente no son las ideas que pretendemos inculcarles: una educación en valores igualitarios, evitando en lo posible la adjudicación de roles en los que una de las partes es más fuerte o más sensible que la otra. No son los estereotipos la mejor forma de educar en la igualdad. Por tanto, examinemos minuciosamente el mensaje Disney y actuemos en consecuencia.

En este enlace se puede ampliar el tema: http://www.youtube.com/watch?v=bTtyCJV9FOc

domingo, 28 de noviembre de 2010

Adjudicación de roles

La adjudicación de roles femeninos y masculino como complementarios, se debe a las necesidades que en su momento tuvieron los poderes políticos y religiosos que intervinieron en la creación de una cultura adecuada a sus intereses, ajustándose en parte a los condicionamientos físicos y biológicos de ambos sexos. Crear un rol distinto para cada sexo supone una división sexual del trabajo, esto es “una invención para instituir un estado de dependencia recíproco entre ambos sexos.”[1]

Es una construcción elaborada por los hombres que obtienen el poder en las que imponen una serie de valores que debe tener el hombre o la mujer ideal para ellos, otra cosa es que la adopción total de estos roles sea real.

“Las categorías de género, las representaciones de la persona sexuada, el reparto de las tareas tal como las conocemos en las sociedades occidentales, no son fenómenos de valor universal generados por una naturaleza biológica común, sino construcciones culturales.”[2]
Según la antropóloga e historiadora Mª Ángeles Querol los orígenes humanos son difíciles de conocer. Los estudios realizados apenas nos informan del comportamiento social, roles asignados, distribución del trabajo o atribución del poder. Sin embargo, se ha creado un modelo de la sociedad primitiva basada en unas premisas contemporáneas. Se le ha asignado unos valores que más o menos son los mismos que circulan hoy día. Esto es un intento de justificar la sociedad actual casi en todos sus aspectos. Justificar las guerras, la agresividad y el comportamiento masculino y femenino, como algo que “siempre ha sido así”.


Estas ideas y teorías han estado propuestas e impuestas por el poder político y religioso, de ahí el grado de aceptación.


Se impone un patrón social proveniente de un sistema patriarcal donde las mujeres tienen unas características y los hombres otras. Se cae en el estereotipo avalado por la religión, la literatura o la ciencia y se asume totalmente la inferioridad de la mujer, para ello se establece una educación. Una educación distinta, que ponen de manifiesto los valores adjudicados a ellas desde el mundo masculino, es decir, la resignación, la obediencia, amabilidad, prudencia. Ser buena madre, buena esposa, buena hija…
Se supone un instinto maternal que obliga a la madre a cuidar de sus hijos, encontrando encontrar una profunda satisfacción en el ejercicio de esas actividades. Apenas se puede plantear que a una mujer no le guste tener hijos, a fin de cuentas es lo que la sociedad espera de nosotras.


Pero todo está cambiando. Años de lucha feminista han conseguido que algo cambie y se pueda llegar a una sociedad más igualitaria, sobre todo en derechos y oportunidades. Ya que con las diferencias biológicas estamos todos de acuerdo, y además nos gustan.


Pero las diferencias no son desigualdades.

[1] C. LEVY-STRAUSS “La familia” (1956) en Harry L. Shapiro, Hombre Cultura y Sociedad, México, 1975. Pág. 309
[2] FRANCOISE HÉRITIER. Masculino- femenino. El pensamiento de la diferencia. Ariel. Barcelona 2002. Pág. 21

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Hombres necios...

Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695)

Hombres necios que acusáis

a la mujer, sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis;


si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,

¿por qué queréis que obren bien

si las incitáis al mal?


Combatís su resistencia

y luego, con gravedad,

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia.


Parecer quiere el denuedo

de vuestro parecer loco,

al niño que pone el coco

y luego le tiene miedo.


(...)

Opinión, ninguna gana,

pues la que más se recata,

si no os admite, es ingrata,

y si os admite, es liviana.


Siempre tan necios andáis

que, con desigual nivel,

a una culpáis por cruel

y a otra por fácil culpáis. (...)


O cuál es de más culpar,

aunque cualquiera mal haga;

la que peca por la paga

o el que paga por pecar?



martes, 12 de octubre de 2010

Apuntes sobre feminismo

El feminismo como corriente social comienza en el siglo XVII. Un cartesiano, Poulain de la Barre (1647-1723) escribe textos en defensa de la igualdad entre hombres y mujeres. Dice que las variantes somáticas no suponen variables intelectuales. Ya que cuando una mujer recibe educación, alcanza los mismos valores que el hombre.
Durante los siglos XVII-XVIII se extiende la idea de la igualdad. Pero a medida que se extiende el liberalismo político y económico la igualdad entre sexo no se ve con buenos ojos. Se piensa que dará lugar a un caos social.

Aparece el liberalismo conservador de Kant y Rousseau y opinan que las mujeres son muy diferentes de los hombres. La intelectualidad depende de la configuración del cuerpo. Para estos filósofos la mujer es un animal doméstico que debe estar sometido a tutores y que hay que educarla para satisfacer al varón.
Rousseau dice en su obra “El Emilio”:
“En lo que se relaciona con el sexo la mujer es igual al hombre: tiene los mismos órganos, las mismas necesidades y las mismas facultades; la máquina tiene la misma construcción, son las mismas piezas y actúan de la misma forma (...) En lo que existe de común entre ellos, son iguales, pero en lo diferente no son comparables. Se deben parecer tan poco un hombre y una mujer perfectos en el entendimiento como en el rostro... El uno debe ser activo y fuerte, el otro pasivo y débil. Es indispensable que el uno quiera y pueda y es suficiente con que el otro oponga poca resistencia."
Mary Wollstonecraft, (1759-1797) en Vindicación de los Derechos de la Mujer rechaza los argumentos de Rousseau. , “la educación ideal es aquella que permita el ejercicio independiente de la razón, esta era la opinión de Rousseau respecto a los hombres, yo lo extiendo a las mujeres”
Hace una crítica a la formación de la sociedad patriarcal en nuestras sociedades y rechaza el mantenimiento de las diferencias de género que institucionaliza la identidad social masculina a través de lo público o el mundo de la razón y la identidad femenina a través de los sentimientos y la moralidad a través de lo privado:
“los hombres tratan de asegurar la buena conducta de la mujer intentando mantenerles siempre en un estado de niñez”(…) “desean persuadir a las mujeres en su intento de adquirir fortaleza, de la mente y cuerpo, para convencerles de frases blandas, susceptibilidad del corazón, delicadeza de sentimiento y refinación del sabor”
Ya en el siglo XIX, en Estados Unidos el liberalismo se une al abolicionismo. Stuart Mill (1806-1873) y su mujer Harriet Taylor que inspiraron la defensa de los derechos de las mujeres. Su obra es considerada feminista. El autor observa que la opresión hacia la mujer es un modelo social obsoleto. Una serie de prejuicios que impedirán el progreso de la humanidad. En Sufragio de las Mujeres dice:
Lo que queremos para las mujeres es la igualdad de derechos, igualdad de privilegios sociales, no una situación diferente, una especie de sacerdocio sentimental”

Mientras tanto, en Estados Unidos las primeras sufragistas reclaman el voto. Las mujeres tienen una amplia participación social, haciendo campañas anti alcohol, o ligas moralistas. Ellas tienen una amplia participación social pero no votan. Luchan por acabar con las desigualdades pero el propio sistema no lo permite.
Las mujeres trabajadoras se encuentran explotadas por el empresario. Su salario se lo apropia el marido y si hay herencia será del hijo primogénito. El capitalismo, por tanto se encuentra íntimamente vinculado al patriarcado.
Así, el feminismo se muestra como el enemigo de la sociedad patriarcal, supone la toma de conciencia por parte de las mujeres de su importancia como colectivo, como clase social y como ruptura con la tradición.
Dice Etta Palm D`Aeders, activista holandesa nacida en 1743:
“Habéis devuelto al hombre la dignidad de su ser al reconocer sus derechos; no debéis permitir que la mujer siga sufriendo bajo una autoridad arbitraria”

domingo, 18 de abril de 2010

SER MUJER

La visión de la historia ha tenido un sesgo androcentrista que ha condicionado la forma de valorar a la mujer. Interpretaciones interesadas con el fin de legitimar un modelo de sociedad establecido, como es el modelo patriarcal occidental.
Se ha dado por sentado una representación de la sociedad primitiva basada en unas premisas contemporáneas. Se le ha asignado unos valores que más o menos son los mismos que circulan hoy día. Esto es un intento de justificar la sociedad presente casi en todos sus aspectos. Justificar las guerras, la agresividad y el comportamiento masculino y femenino, como algo que “siempre ha sido así”.
Desde los tiempos bíblicos, Eva está en clara inferioridad con respecto a Adán. Además de estar a su servicio es considerada mentirosa y perversa. La religión colabora a este papel anulador de la mujer. Como ejemplo tenemos la matanza de mujeres, que durante siglos fueron acusadas de brujas y por tanto eliminadas. Estas mujeres acumulaban el saber, mientras los hombres permanecían en guerras continuas.
Ya en el siglo XIX, las Teorías Darwinistas tampoco hicieron un gran favor, se intentó demostrar que la mujer es inferior física y psíquicamente. La mujer queda finalmente relegada al ámbito doméstico sin posibilidad de ser inteligentes o tener una vida propia. Son sumisas y prudentes, es decir, como se las ha educado durante la época victoriana. Se impone un patrón social occidental y colaboran a afianzar la idea de que las mujeres deben tener los valores que se le atribuyen. Están en una sociedad que no admite cambios, que no quiere alterar su modelo de conducta y que no admiten escándalos. Una sociedad burguesa, reprimida sexual y moralmente.
Se asume totalmente la inferioridad de la mujer, para ello se establece una educación. Una educación distinta, que ponen de manifiesto los valores adjudicados a ellas desde el mundo masculino, es decir, la resignación, la obediencia, amabilidad, prudencia. Ser buena madre, buena esposa, buena hija…Se supone un instinto maternal que obliga a la mujer a cuidar de sus hijos y a encontrar satisfacción en lo que hace.
La literatura y los estudios se encargan de afianzar esta figura femenina despojándola de todo valor intelectual e incluso moral. Se crea un modelo de lo que debe ser una mujer.

Esta situación empeora en la etapa industrial y en la sociedad establecida sobre la base del trabajo no remunerado de la mujer, obligando y responsabilizando a los hombres a mantener una familia como único sistema de vida moral aceptada por la sociedad. Esto le obliga a trabajar continuamente, ser hombre es poder mantener una familia, su frustración consiste en pensar que su triunfo no es completo, de ahí su sentimiento de inferioridad que desahoga con la esposa que aún está en peor condiciones que él.
El sistema es perfecto para el trabajo industrial y la alienación que este supone. La mujer como supuesto ser inferior. Una esclavitud encubierta que se transforma en el descanso del guerrero, y en un anti referente para el hombre, considerando que ella no aporta nada al sistema.
Se crea una división sexual del trabajo y se crea un estado de dependencia entre ambos sexos. Es una construcción elaborada por los hombres que tienen el poder y que imponen una serie de valores beneficiosos para poder mantenerse en el puesto que ocupan.

Hoy día las mujeres son aparentemente más libres que hace años, pero solo en algunos aspectos. El sistema sigue encargándose de que la inferioridad con respecto al varón sea manifiesta, solo hay que ver algunos anuncios publicitarios o campañas estatales que comunican el peligro de enfermedad que tienen las mujeres, como seres inferiores. El estado y la ciencia se unen para prevenir enfermedades femeninas. Desde la época victoriana se ve a la mujer como un ser enfermizo y débil. Bajo el disfraz de ayuda, se intenta minar su autoestima mediante la publicidad de diferentes enfermedades sobre todo sexuales o relacionadas con la femineidad.
La mujer tiene osteoporosis, artritis, cáncer de mama, de útero, hemorroides, estreñimiento. Los hombres solo dolor de estómago…

jueves, 11 de marzo de 2010

Eduardo Galeana

Descubro la cara y las palabras de Eduardo Galeana. En la Escuela de Estudios Iberoamericanos clausura un curso dedicado a las mujeres desaparecidas de Ciudad Juárez.
Llegué a las ocho y al aforo estaba completo, la espectación era indudable en esta Sevilla donde parece que no hay sitio para la cultura. Esperamos y finalmente las puertas se abrieron a los que aún estábamos esperando.
Lo primero que escuché fué "nuestro mayor enemigo es el miedo". No pude escuchar su conferencia completa pero me quedo con estas palabras.