Conseguir la igualdad entre los sexos es tarea difícil, aunque no imposible. Con estos escritos intento equilibrar la balanza y reconocer los méritos de muchísimas mujeres a lo largo de la historia, a la vez que analizar de dónde proceden tales desigualdades y así entre todos, hombres y mujeres, mujeres y hombres, luchar por un mundo más justo.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Maltrato sutil

Hace tiempo encontré un cuento, que lejos de ser simple contenía unas verdades que nos afectan a las mujeres y que no contemplamos como maltrato, al estar plenamente asumidas. Pero a poco que pensemos podemos reconocer que son unas normas impuestas y que poco a poco pueden minar nuestra autoestima.
Este cuento lo descubrí en Youtube y también en esta página pude encontrar a los autores del mismo.



La letra dice lo siguiente: (laismos incluidos, lo siento)
Un día cualquiera, en una ciudad cualquiera, de un país cualquiera, nació una niña preciosa, sus maravillosos ojos lo miraban todo con curiosidad.
Cuando empezó a caminar por la ciudad la dijeron que para ser guapa había que llevar vestidos bonitos. Y dejo de sentirse guapa si no llevaba un lindo vestido… Y la dijeron que si cambiaba el color de su piel sería más guapa y la enseñaron a maquillarse. Y dejo de sentirse guapa si no iba maquillada. La dijeron que para ser guapa tenía que ser más alta y se puso… y sufrió sus primeros tacones. Y se sentía bajita y enana si no llevaba tacones. La dijeron que para ser guapa tenía que ser delgada. Ya nunca pudo comer lo que le gustaba sin sentirse culpable.
Y la dijeron… que su pelo… y la dijeron… que su cintura… y la dijeron… que su pecho. Hasta que aquella niña se sentía tan fea, que todos los días necesitaba hacer grandes sacrificios para sentirse un poco más guapa. Termino por estropearse la piel maquillándose a diario, destrozarse los pies, al llevar tacones muchas horas… desnutrirse, al mantenerse extremadamente delgada.
La habían enseñado a no quererse como era, a necesitar cientos de añadidos ortopédicos para ser digna de los demás…  hasta que empezó a temer que los demás descubrieran como era ella en realidad… Y sintiéndose fea se enamoro de un chico que la trataba como si ella no fuera digna de él…. y a ella… ¡le pareció normal!
Y sintiéndose así…. fea… sin aceptarse a sí misma… permitió que la maltrataran.
No olvides nunca… que la verdadera belleza es una actitud. Y que eres increíblemente preciosa… cuando eres autentica.

martes, 22 de julio de 2014

Cocineras en Al-Andalus

La cocina está de moda, sigue de moda. La cocina elaborada por cocineros que se quieren llamar restauradores e incluso creativos, como escuché en estos días en un conocido restaurante de la costa gaditana. Allá ellos…Algunos lo hacen realmente bien.
Pero no es ese hecho el que me hace escribir estos párrafos, sino la falta de consideración y la injusticia que supone el que durante siglos hayan sido mujeres las responsables de este legado, y que sin ellas nada sería igual. Me parece bien que estén ellos, pero a partes iguales. (Podéis ver el siguiente post de este mismo blog)
Para demostrar lo que digo acudo a un trabajo de investigación que elaboré hace unos años sobre el arte culinario en Al-Andalus y en varias de las fuentes consultadas figuran nombres de mujer como encargadas de la cocina palaciega. Por desgracia, no existen nombres ni recetas de otras muchas cocineras que con su trabajo y creatividad consiguieron que la cocina andalusí llegara a tan altas cotas. Aún hoy día también son mujeres las encargadas de la más alta cocina.
He aquí algunas de ellas aportadas por Ibrahim ibn al-Mahdí de quien se conservan fragmentos de recetas citadas por Ibn Sayyar. Este autor tuvo acceso a  las colecciones de recetas que se hacían para los califas o personajes importantes de la corte Abbasí.
Nombra varias cocineras como Umm al-Fadl, autora de un plato llamado barida que deleitó al califa al-Mahdí (775-785).
Se menciona a Bid´a, en la corte de Ibrahim “era la persona más hábil en la cocina y la que mejor hacía los bawarid y los dulces, hasta un extremo increíble”[1]. Al parecer la fama de esta cocinera llegó a oídos del califa Al-Amin (809-813)  y pidió que se le preparara un sikbay[2] de carne  igual al que le cocinara a  Harum al-Rasid.
Otro nombre de mujer es Umm Hakim a quien se le atribuye dos recetas sobre qaliya
El autor de los manuscritos de la Wusla afirma haber aprendido una receta de calabaza de la hija del señor de Mardin y otra de las esclavas del palacio de al-Malik al-Kamil (1238): Min-Yawari y al-qusuriyat.

Actualmente tenemos a  Khadija Bendsdira jefa de cocina de la Escuela de Hostelería y Turismo de Touarga en Rabat. De cualquier forma si el tema os interesa os aporto alguna bibliografía: 

 J. AGUILERA  PLEGUEZUELO. La cocina árabe y judía y la cocina española. Málaga         
 L. BENAVIDES BARAJAS. La cocina de las mil y una noches.
 L. BENAVIDES BARAJAS. Al-Andalus. La cocina y su historia.
 L. BENAVIDES BARAJAS. La cocina y su historia. Taifas, norte de África, Mudéjares y        Moriscos. Motril 1996. Editorial Dulcinea
 M. MARIN;C. DE LA PUENTE. El banquete de las palabras. La alimentación de los textos     árabes  Madrid 2005. Editorial 
 MÁXIMO MONTANARI. El mundo de la cocina. Buenos Aires 2003.









[1] Citado en  M. MARIN y C. DE LA PUENTE. El banquete de las palabras. La alimentación de los textos árabes. Madrid 2005. Pág. 36
[2] Especie de carne en escabeche o vinagreta. En este plato intervienen todo tipo de carnes y perfumes aromáticos.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Resistencias para admitir la igualdad

Muchas veces encontramos serias dificultades a la hora de poner en práctica la igualdad entre hombres y mujeres La mayoría de estas dificultades o resistencias, son frases hechas e ideas preconcebidas que dificultan la equidad. Son tópicos.
Cuántas veces hemos escuchado o incluso nosotr@s mism@s hemos pronunciado frases como;
“Somos diferentes por naturaleza”
“Feminismo es lo mismo que machismo”
“Los hombres son los culpables de todo” o
“Las mujeres son las culpables de todo” Entre otras muchas...
 Es curioso analizar algunas de ellas y con un espíritu crítico verificar qué existe de verdad o mentira en dichas frases. He aquí algunos de los ejemplos:
-Los hombres son los culpables de todo: Existen hombres y mujeres que no se ajustan a un pensamiento patriarcal y aunque es difícil abstraerse de la educación recibida, muchas personas son autocríticas con su propio comportamiento y tienen capacidad de discernir entre lo justo y lo injusto. El machismo a veces puede convertirse en un lastre, y el sentimiento de culpabilidad tampoco es  beneficioso para producir transformaciones deseables de igualdad.
Las mujeres son las culpables de todo: nosotras educamos a nuestros hijos así. Esta es una generalización muy frecuente, pero no caemos en que nosotras somos educadas para eso mismo, para perpetuar el patriarcado. Debemos tener conciencia, pensamiento crítico para conocer la mejor forma de educar a los hijos e hijas. Tampoco se piensa en que los padres evaden su responsabilidad educativa hacia los hijos, lo cual también está dando un mensaje a cerca de los que debe o no debe hacer un hombre.
-Somos diferentes por naturaleza: A veces decimos “los hombres son así” o “las mujeres son así” Es una visión clásica que tampoco ayuda a una igualdad real, sino todo lo contrario, contribuye a la continuidad de los roles establecidos.
-No hay diferencias de ningún tipo: negar la desigualdad tampoco colabora a lo contrario. Ser consciente de que la sociedad valora de diferente forma a ambos sexos, es un camino hacia la consecución de derechos igualitarios. 
-Feminismo es lo mismo que machismo: Un feminismo injustamente desacreditado y un desconocimiento de su historia da lugar a este enunciado. Conocer la evolución de este movimiento puede facilitar la comprensión, distinguiendo de forma más clara lo que es machismo y lo que significa el feminismo.
-Esto aquí no pasa: la discriminación hacia las mujeres se da en otros países más atrasados pero aquí no. O eso pasaba antes…La presencia de mujeres en diferentes ámbitos puede generar una falsa igualdad, nos cuesta creer que hemos tenido que hacer renuncias que no hubieran ocurrido en el caso de ser hombres. Solo falta fijarse en los medios y ver quienes reciben honores o reconocimientos y a quién se le exige más estéticamente…
-Lenguaje sexista: La resistencia a un lenguaje inclusivo es muy grande. Personajes mediáticos e incluso académicos, se mofan de la forma de hablar de personas que pretenden utilizar este tipo de lenguaje no sexista. La vía para conseguirlo es nuevamente el pensamiento crítico y un pequeño o gran esfuerzo para ponerlo en práctica.

Además de estas resistencias existen muchas más que seguramente percibimos y a las que podemos dar soluciones. Solo falta querer, porque querer es poder, que decía siempre mi abuela Carmen. 
Pues por ella y por todas las que lucharon.







domingo, 23 de febrero de 2014

El mundo al revés.

Hace algún tiempo que estaba pensando hacer otra nueva etiqueta que se titulara El mundo al revés, en la cual intentaría buscar algunas noticias llamativas, con las que cada día nos obsequia nuestro telediario, y modificar el sujeto protagonista "hombre" por una mujer. Sería una forma de darnos cuenta de que las cosas son muy diferentes dependiendo del sexo, las cosas de la vida misma. Pues bien, en estos días he descubierto un cortometraje (con subtítulos) de Eleonora Pourriat basado en un caso real de violación y ella nos lo muestra modificando el sexo al que se le adjudica cada rol, es decir, los hombres actúan de mujeres y las mujeres adquieren el rol de los hombres. El corto se titula Oppressed Mayority y los podéis ver en este enlace:  http://lavozdelmuro.com/es-increible-lo-que-ocurre-en-este-video-tan-solo-con-cambiar-el-punto-de-vista-18/#

Espero que por curiosidad lo veáis y aportéis alguna opinión. Merece la pena.

martes, 21 de enero de 2014

Imagen de las mujeres en la publicidad.

Del blog Cien autor@s contra el maltrato procede el enlace que os ofrezco:

Se trata de un vídeo muy interesante en el que se indica la forma en que la publicidad manipula a las mujeres y los modelos que se nos imponen, provocando baja autoestima en el mejor de los casos, en el peor, anorexia y muerte.

El enlace donde podemos ver dicho vídeo es el siguiente:

http://www.upsocl.com/mundo/5-minutos-de-lo-que-los-medios-de-comunicacion-le-hacen-a-las-mujeres/

La serie se llama Killing us sofly ( matándonos suavemente) y es de Jean Kilbourne.

domingo, 5 de enero de 2014

Cuando un hombre se convierte en mujer.

Uno de mis contactos en Facebook ha colgado un vídeo del actor Dustin Hoffman en el que habla del momento en que se planteó hacer la película Tootsy en la cual debía actuar de mujer creíble. Como es un gran profesional se preparó para su papel incluso mentalmente y llegó a descubrir cosas que las mujeres alguna vez en nuestras vidas también hemos experimentado.Busqué por la red para conocer si existía algo más escrito sobre ese “transformismo”  y no encontré nada serio. Los hombres que aportan su opinión se basan simplemente en el tema sexual: “me estaría tocando todo el día las tetas” por ejemplo, y otras cosas que no vienen a cuento.,

Aquí os dejo el vídeo de Hoffman, no es largo y seguro que se podrían decir mil cosas más. ¿Qué trabas encontraría un hombre si de la noche a la mañana se convirtiera en mujer?

martes, 12 de noviembre de 2013

¿Por qué no ha habido grandes artistas mujeres?

En 1971 Linda Nochlin escribió un artículo en el que decía que no hay equivalentes femeninas de Miguel Ángel, de Cezanne o de Picasso, ni siquiera en época recientes, igual que tampoco hay equivalentes de grandes artistas entre personas de piel negra americanos. 
Para poder explicar estas ausencias habría que recurrir a hechos sociales, económicos y culturales de épocas pasadas. En primer lugar, los artistas necesitan formación y materiales, y comprobamos que muchos de ellos tenían un padre artista, lo cual anima a los hijos a seguir el mismo camino e incluso a las hijas, aunque luego tuvieran difícil continuidad. 
En cuanto a la formación académica, las mujeres quedaban excluidas de dichas enseñanzas, aún cuando a algunas se les reconociera el mérito. Todas experimentaban limitaciones y discriminación, su proyecto como artistas se ceñía a lo adecuado para su género. Rousseau negaba que las mujeres pudieran ser genios “porque carecían del requisito de la pasión”. Kant decía que el genio obedece a una especia de ley o deber interior y afirma que “las mujeres carecen de esa disciplina sobre sus emociones: tienen que obtenerla de sus maridos o padres.”
Las mujeres tampoco podían acudir a las academias para aprender el dibujo del natural desde el Renacimiento hasta el siglo XIX , ello impidió su participación en el género de pintura histórica que tanto prestigio alcanzó.
Judith y Holofernes. Artemisia Gentileshi
Pero gracias a estudios feministas se han encontrado numerosas artistas del pasado, como Artemisia Gentileshi. Esta sobrevivió a una violación de su antiguo maestro, que posteriormente fue declarado inocente, pero se desquitó cuando pinta una poderosa Judith decapitando a un repugnante Holofernes. 
Rosa Bonheur tuvo que pedir permiso legal para poder vestir pantalón y transitar por las calles de París visitando establos para dibujar sus pinturas de animales.
María Robusti, hija de Tintoretto trabajó como otro más de su estudio y quizás se le deba alguna parte  de la obra del pintor. Estos son solo, algunos ejemplos. 
Para desafiar la exclusión de las mujeres, se ponen en cuestión los cánones. Estos  designan un modelo ejemplar y aparecen en libros de texto, instituciones, cursos…reforzando la visión sobre lo que se considera calidad artística o de otra índole.
Estos cánones son criticados por artistas feministas porque consagran ideas tradicionales sobre la grandeza del arte “…y esa grandeza parece ser que siempre excluye a las mujeres.” 
Se preguntan cómo se han construido los cánones, cuándo y para qué. Parte de la respuesta es que son descritos como sistemas de creencias que pretenden ser objetivos, cuando en realidad reflejan las relaciones de poder del patriarcado. Los cuadros y artistas que vemos en los museos son los que figuran en los libros de arte, por tanto las obras no son producto de una actividad autónoma fruto del genio, sino que se encuadra en una situación social, determinada por instituciones sociales concretas, ya sean academias o mecenas u otros sistemas de mecenazgo.

Fuentes :C. FREELAND. Pero ¿Esto es arte? Cap. V. Edit. Cátedra. Madrid 2004
http://www.mariabuszek.com/ucd/Methods/Readings/NchlinGreat.pdf
http://valencia.com.ve/2004/02/26/linda-nochlin-porqu-no-han-habido-grandes-mujeres-artistas/



domingo, 13 de octubre de 2013

Micromachismos de crisis

MICROMACHISMOS DE CRISIS
Se utilizan en momentos de desequilibrio o disfunción de la pareja, como el aumento de poder personal de la mujer por cambios en su vida, o pérdida de poder del varón por desempleo o limitación física. Estos cambios se producen cuando la mujer reclama mayor igualdad en la relación, algo que obligará al varón a modificar sus hábitos de  superioridad. Para recuperar su satatus quo, utilizará maniobras como estas: 

*      Hipercontrol sobre las actividades, tiempos y espacios de la mujer frente al temor de que su aumento de poder real o relativo, pueda dejarlo a él en un segundo plano o inferiorizado. 
     Seudoapoyos que se anuncian sin llevarse a cabo y no se ayuda a la mujer a repartir la carga doméstica y tener más tiempo.
*      Resistencia pasiva y distanciamiento utilizando la falta de apoyo de la mujer en ese momento. Amenazas de abandono distanciamiento o infidelidad. 
*   Rehuir la crítica y la negociación ante el reclamo de la mujer solicitando actitudes más igualitarias, se acompañan de culpabilización hacia el cambio femenino ¿Por qué debería cambiar si tú cambias? Sería una de las frases.
*     Victimismo. El varón se declara víctima inocente de los cambios y “locuras” de la mujer, con el fin de intentar doblegarla. Si él decide algún cambio lo vive como un sacrificio, esperando ser aplaudido y frustrándose si no lo hacen: ¡A ti nada te conforma! Es la frase manipulativa.
*      Darse tiempo para alargar el tiempo de decisión en los cambios reclamados, dilatando la situación de injusticia relacional. Es una maniobra de poder, ya que obliga a la mujer a someterse a los tiempos y deseos del hombre. Este conserva el poder de decisión para elegir el momento del cambio: ¡Ya hablaremos!, ¡Ya veremos!... Otro modo es la negativa ante una ayuda terapéutica.
*      Dar lástima para que la mujer ceda, buscando aliados que comprueben lo bueno que es él y lo mala que es ella. Enfermedades, autolesiones…etc. Apelan a la predisposición femenina de cuidado y le inducen a pensar que sin ella él podría acabar muy mal.

    EFECTOS DE LOS MICROMACHISMOS
    -En las mujeres:
    Agotamiento de las reservas emocionales generando una actitud defensiva o de queja ineficaz por el sentimiento de derrota que producen.
·   Deterioro de su autoestima, desmoralización, inseguridad, y disminución de la capacidad de pensar.
·    Disminución de su poder personal y parálisis de su desarrollo personal.
·   Malestar difuso, irritabilidad crónica y hartazgo de la relación de lo cual se autoinculpa al no percibir que son producidos por presión externa y que son motivos de consulta en Centros de Salud. Dicho malestar suele atribuirse a exageración de “ciertas características femeninas”.

     -En los varones:
    Conservación y aumento de su posición de poder y un desinterés por las necesidades y derechos de la mujer.
·   Afirmación de su identidad masculina basada en la creencia de su superioridad sobre la mujer.
·   Aislamiento receloso creciente, ya que el dominio no asegura el afecto, solo genera aumento de desconfianza hacia la mujer, a la que no puede controlar totalmente.

    -En el vínculo producen:
·    Encarrilamiento de la relación hacia los intereses del varón, favorecidos por la cultura patriarcal de aceptarlo tal y como es, y que a lo sumo lo traten con sus “armas ocultas”. Así se van creando condiciones para la disponibilidad de la mujer hacia el hombre, no al contrario. Esto permite que predominen las situaciones que el varón desea y la perpetuación del desequilibrio de poder y disfunciones en la relación. Muchas mujeres suelen decir: ¡Cómo no voy a ceder, no voy a estar peleando siempre!
·   Etiquetar a la mujer como culpable del deterioro del vínculo cuando ella desea igualdad y él se la niega. A veces la mujer percibe que “algo anda mal” pero el varón lo niega. Al no aclarar las causas, ella por mandato de género tiende a autoinculparse y él que no se reconoce como dominante, parece inocente.
   Guerra fría con la transformación de la pareja en adversarios convivientes y empobrecimiento de la relación, creando situación propicia para otros abusos y violencias.

 CONSIDERACIONES FINALES
Las mujeres se alegrarán de entender mejor las maniobras en las que se ven involucradas, pero soportarán menos reconocer su propia subordinación, por lo que muchas veces, tenderán a seguir resposabilizándose de lo que es solo responsabilidad masculina, ya que al menos eso mantiene la creencia de tener algún poder sobre la relación.
Los varones no aceptarán de buen grado lo que en ellos permanece de la atávica dominancia masculina. La transformación se basa en reconocer y aceptar estos hechos. Por eso, nombrar es uno de los modos de hacer "visible lo imperceptible".Describir y clasificar los micromachismos nos lleva a que puedan ser transformados y anormalizados, esto es, considerar que sus efectos no son triviales y que deben ser incluidos en prácticas de violencia de género para tratar de erradicarlos. Anormalizarlos también porque “…si se perciben aisladamente se juzgan como intranscendentes sin evaluar el daño que producen por reiteración y su capacidad de ser caldos de cultivo para otras violencias.” Nombrarlos supone un análisis crítico de lo cotidiano y de los comportamientos de seudoigual que circulan en nuestra sociedad.
En conveniente detectar sus efectos ya que disfunciones emocionales e inseguridades están provocadas por los micromachismos, y hace que los profesionales en salud los achaquen a problemas personales o "exageraciones" femeninas.

Aunque las consideraciones finales son más extensas, he decidido terminar con estas palabras textuales del autor, y por supuesto, recomiendo leer el original.

 “Alertar sobre su existencia y frecuencia supone también criticar las creencias que las violencias de género son solamente sus formas más dramáticas y que sólo la ejercen algunos varones. Como hemos visto, los micromachismos también son violencia de género y son comportamientos habituales en todos los varones: la violencia no es sólo cosa de otros, sino también de nosotros (varones). Reconocer esto supone que los varones que creemos en la igualdad, debemos hacer algo más que acompañar a las mujeres en sus reclamos y adaptarnos con esfuerzo a los cambios femeninos: debemos cambiar también nosotros. Por esto último, nombrar los micromachismos debería servir para contribuir a que los varones que no se reconocen en el ejercicio de la violencia mayor, que tienen una ética de justicia y respeto, no ignoren las propias maniobras de dominio y dominación cotidianas.

Para concluir: sería un error deducir de todo lo que hemos descrito un juicio descalificador y una atribución de "maldad" hacia todos los varones. Lo que sí muestran estas líneas con claridad es una crítica a un modelo masculino tradicional que se basa en creer que el varón es superior, que provoca daño a las mujeres y que tampoco es humanamente provechoso para los varones, que quedan, para defenderlo, cada vez más atrapados en el pasado. De este modelo derivan las violencias de género entre las que están los micromachismos. De estas violencias los varones son responsables, las mujeres no son responsables y por tanto sólo a ellos les corresponde intentar modificarlas por sí mismos si desean relaciones igualitarias y cooperativas con las mujeres. Ellas sólo podrán presionar pero no cambiar lo que ellos no quieran.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Micromachismos encubiertos


Continúo haciendo un resumen del estudio realizado por Luis Bonino, médico psiquiatra, titulado: “Micromachismos: la violencia invisible en la pareja.”
Yo misma me sorprendo de lo que leo y de las conclusiones finales en las que afirma que estos micromachismos ejercen  efectos desbastadores  sobre las mujeres y cómo acuden a centros de salud para intentar remediar su estado. El hecho es que los síntomas son achacados a “ciertas características propias de la mujer”. En fin, os recomiendo su lectura detenidamente y si os interesa ampliar, podéis leer el original.


MICROMACHISMOS ENCUBIERTOS:
Se realizan sin intención aparente, por eso son muy efectivos y pasan desapercibidos.
No utilizan la fuerza, sino el afecto, y propician actitudes que disminuyen el pensamiento y llevan a la mujer a seguir  la dirección elegida por el hombre. Esto las hace confiarse afectivamente, provocando un sentimiento de desvalimiento que favorece el descenso de la autoestima. Sus efectos son coaccionantes  y dan lugar a cambios de estado de ánimo que se manifiestan en mal humor, frialdad o estallidos de rabia sin motivo. Son desbastadores para la mujer pero resultan efectivos para que el varón mantenga su poder. Se han podido detectar los siguientes:
*      -Abuso de la capacidad femenina de cuidado a través de sus roles de madre, esposa, asistenta… Este aspecto mejora la calidad de vida del varón, sin que habitualmente quede reconocido tal sobreesfuerzo físico y emocional que a las mujeres les  resta autonomía.
*      Maternalización de la mujer. Se induce a que la mujer sea como una madre tradicional, y que su conducta se dirija al cuidado del varón, quedando en segundo plano su propio desarrollo personal o laboral.
*      Delegación del trabajo del cuidado de los demás. Ante la creencia de que lo doméstico es patrimonio femenino, será ella quien resulte encargada de cuidar a la pareja, los hijos y los vínculos afectivos, incluso los de él. (suegros, suegras…) Así el varón no carga con ese trabajo que resulta ineludible, pero que supone un deterioro emocional y físico para ella.
*      Requerimientos abusivos solapados.  Son pedidos "mudos"  en los que la mujer actúa sin percatarse que lo hace por coacción. Sirva de ejemplo el papel de niño tirano que representa los varones cuando enferman, o el cuidado de los animales domésticos, exigencias de  comidas, horarios o silencios…
*      Creación de falta de intimidad y no expresión de sentimientos: Este es un recurso de dominación utilizado habitualmente. Son maniobras de alejamiento que “evitan el riesgo de perder poder y quedar a merced de la mujer, más experta habitualmente en el manejo de las relaciones de cercanía[1]  Este hecho se puede observar en las siguientes actitudes:
         Silencios. Se impone el no diálogo, no sentirse obligado a dar explicaciones, algo que solo se pueden permitir los que tienen poder. La mujer debe girar a su alrededor para detectar cuándo estará disponible.  “La insistencia de la mujer muchas veces es vivida por el varón como una persecución que él niega haber originado.” Algunas de sus formas son: encerrarse en sí mismo, no contestar, responder con monosílabos, no preguntar, no escuchar…en definitiva, evitar decir las cosas que se piensan, oponerse a cambios solicitados o que no sabe qué hacer para ganar la partida.
         Aislamiento: Se trata de encerrarse en algún espacio de la casa o en alguna actividad, a veces el requerimiento de información por parte de la mujer es recibida con frases de enfado: ¡déjame en paz!, ¡estoy ocupado!, ¡no me vengas con problemas!, ¡no me presiones!, ¡nunca estás conforme!, ¡no me organices!, ¡lo hago a mi modo!, ¡estoy todo el día trabajando y quiero paz! Muchas de estas expresiones suelen finalizarse con un ¡me tienes harto! La secuencia: aislamiento-frases con ira-más aislamiento, suele ser muy frecuente.
*      No reconocimiento de la valía de las mujeres y no prestar atención a sus necesidades, valores o derechos, lo que conduce a una necesidad de afecto. Esto provoca una sobrevaloración de las pocas muestras de cariño que brinda el varón “ya que lo escaso suele vivirse como valioso[2] . Un ejemplo es la frase: Si sabes que te quiero (o que aprecio lo que haces), ¿para qué precisas que te lo diga?

*      Inclusión invasiva de terceros (amigos, reuniones y actividades) Con esta maniobra dejan de existir espacios de intimidad y a veces se acusa a la mujer de ser poco sociable.
*      Comunicación defensiva -ofensiva, utilizada más bien para imponer que para negociar.
*      Engaños y mentiras, usadas para no perder su poder de decisión: incumplir promesas, negar lo evidente, infidelidades, ofrecer lo que no se está dispuesto a dar (comprensión y colaboración)…Estas estrategias dan poder al varón en tanto que impiden un acceso igualitario a la información.
*      Desautorización, basada en la creencia de que la razón es monopolio del varón. Presuponen un derecho a menosprecias y conducen a inferiorizar a la mujer a través de desvalorizaciones que hacen mella en la autoestima femenina. Entre las observadas podemos decir las siguientes:
         Descalificaciones hacia la mujer, no dándole el derecho a ser valorada a menos que obedezca las “razones” del varón, y haga lo correcto según él. Como ejemplo, vale el restar importancia y seriedad a las opiniones femeninas, definir como negativos cambios positivos o desvalorizar cualquier transgresión del rol tradicional femenino.
*      Terrorismo misógino. Se trata de hacer comentarios descalificadores inesperados en público, utilizando la sospecha o la culpabilidad y que dejan indefensa y confusa a la mujer: recordatorios de las "tareas femeninas" no realizadas, comentarios descalificadores del éxito femenino…
*      Autoalabanzas y autoadjudicaciones: Se hipervalora lo que hace y aporta el varón y se autoadjudica espacios, objetos o tiempos que se niegan a la mujer. Ej:
No dejarse enseñar por la mujer, autoadjudicarse el coche más grande de la casa…
*      Paternalismo: Con esta maniobra se enmascara la posesividad y el autoritarismo, haciendo “por” y no “con” la mujer e intentando aniñarla para poder controlarla y evitar que sea autónoma.
*      Manipulación emocional donde el varón utiliza el afecto para el control de la relación, no para el intercambio, emitiendo mensajes que generan inseguridad y dependencia en la mujer.
·         Culpabilización: se apela al no desempeñar correctamente su rol de esposa o madre, basada en la creencia de que lo que debe hacer está definido y ella será la culpable por naturaleza. Así se acusa a la mujer de cualquier disfunción familiar, de disfrutar con otras personas que no sea su compañero afectivo, culparla de lo que a él le pasa, etc…
·         Dobles mensajes afectivos: Se emiten mensajes de afecto con un fin manipulativo, dejando a la mujer sin posibilidad de reacción: si los acepta es manipulada, si no, es culpada de no ser afectuosa.
·         Enfurruñamiento. Son acciones que no gustan al varón y a las que no puede oponerse con argumentos racionales. Ej Puede decir con cara de enfado “A mí no me importa que salgas sola “cuando esta decide salir sin él, pero que la hace sentirse culpable.
*      Autoindulgencia y autojustificación frente a las tareas o actividades que promueven la igualdad. Ocupaciones que al no hacerlas él, obligan a ser realizadas por ella, como el cuidado de personas y de la casa. El varón pretende dejar claro que esas no son sus responsabilidades. Un “no tengo tiempo” “no puedo cambiar, los hombres somos así” “es imposible para mí” en realidad están llevando a un “¿Para qué quieres que cambie, si yo estoy bien?”
*      Impericia y olvidos selectivos: Para evitar responsabilidades se declarará inexperto en tareas y manejo de aparatos del hogar, limpiar la cocina, manejar la lavadora…Igualmente presentará desmemoria para tareas que hace por imposición, no comprar alimentos o regalos, citas médicas…
*      Comparaciones ventajosas alegando que hay hombres peores que él y por tanto no debería quejarse.
*      Seudoimplicación doméstica: Es frecuente en varones progresistas que actúan como “ayudante” de la mujer, asumiendo las tareas menos engorrosas.
*      Minusvaloración de los propios errores y tachando a la mujer de exagerada en sus preocupaciones por las cosas y las personas.

Dejo para una última entrega los Micromachismos de crisis y las conclusiones. Si habéis llegado hasta aquí, gracias.






[1]  (Weingarten, 1991) Citado por L. Bonino.

[2] (Benard y Schiaffer, 1990).Citado por L. Bonino.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Micromachismos coercitivos

El médico psiquiatra y psicoterapeuta que ha realizado esta investigación: Luís Bonino, ha detectado diversos tipos de micromachismos y cómo actúan negativamente en la salud psicofísica de la mujer. Es cierto que no todos los hombres actúan de la misma forma, las mujeres tampoco, pero con el fin de estudiarlos se establece una clasificación que engloba algunos de los actos micromachistas que se detectan a través de la experiencia. He aquí los tres tipos establecidos:

  1-  Coercitivos o directos, 
  2-Encubiertos o indirectos y 
  3-De crisis.

Como el artículo es extenso en esta entrada solo abordaré el punto 1



MICROMACHISMOS COERCITIVOS O DIRECTOS : es cuando se usa la fuerza moral, psíquica, económica o de personalidad para intentar doblegar a la mujer, limitar su libertad o expoliar su pensamiento, su espacio o su tiempo, restringiendo la capacidad de decisión.
La acción se ejerce cuando se provoca en la mujer un sentimiento de derrota, y percibe la falta de capacidad para defender sus propias decisiones o razones. Esto promueve la desconfianza en sí mismas y la disminución de la autoestima.
Algunos actos son:
Intimidación: situada  en el límite entre la violencia psicológica y los micromachismos usuales. Se trata de atemorizar, dando indicios de que si no se obedece podría “pasar algo”. Una mirada, el tono de voz o cualquier indicador gestual leve,  puede servir para su propósito: atemorizar.
Control del dinero: Este micromachismo se basa en la creencia de que el dinero es patrimonio masculino y se presenta de varios modos.
            - No información sobre usos del dinero común
    -Control de gastos y exigencias de detalles, lo que obliga a la mujer a pedir.
    - Negación del valor económico que supone el trabajo doméstico, cuidado y crianza de hijos o personas.
   No participación en lo doméstico. Será la mujer quien se hace cargo del cuidado de algo común, soportando esta sobrecarga que el varón justifica por su rol de proveedor.
     Abuso y uso del espacio físico y del tiempo. La no negociación de espacios y tareas comunes da lugar a situaciones no deseables para las mujeres. Algunas actitudes se muestran en estos ejemplos:
      -El hombre suele monopolizar el televisor o el mando a distancia o puede ocupar con sus piernas todo el espacio interior de la mesa.
    -El tiempo libre del varón se consigue a costa de la sobrecarga laboral de la mujer, lo cual,  produce malestar psicofísico que lleva a consultar al médico. Pero como su causa no es visible, este malestar se suele atribuir a ciertas características femeninas. Los efectos son ventajosos para el hombre, pero solo a corto plazo ya que en la relación la mujer se convierte en adversaria, impidiendo el vínculo como compañera y no asegurando su afecto. El control solo genera resentimiento y a veces obediencia.
Imposición de la intimidad: consiste en un acercamiento cuando el varón desea y no se molesta en negociar movimientos hacia la intimidad.
 Apelación a la lógica varonil: se trata de imponer ideas conductas o elecciones desfavorables para la mujer, sin tener en cuenta sus sentimientos ni otras alternativas o razones. Se usa por ejemplo a la hora de decidir el lugar de vacaciones.
 Toma o abandono repentino del mando de la situación: se trata de decidir sin consultar, anular o no tener en cuenta las decisiones de la mujer en situaciones que la involucran, basado en la creencia que es el varón el único que las puede tomar. Como ejemplo pueden servir las invitaciones en el último momento de jefes, parientes...etc.

Hasta aquí el resumen de estos micromachismos que por supuesto podéis ampliar con el texto original.

miércoles, 28 de agosto de 2013

¿Qué son micromachismos?

Micromachismos son actitudes masculinas de dominación suave o invisible pero permanentes, usadas en la vida diaria, van minando la libertad y la autoestima de las mujeres y  son la base de otras violencia como la psicológica, la física, sexual o económica.
Estos comportamientos afectan a las relaciones entre los sexos y son  producto de la sociedad patriarcal. Se halla interiorizado en nuestra conciencia, pero debemos intentar remediarlo para conseguir unas relaciones entre iguales. El maltrato o el asesinato es el fin dramático de los micromachismos.


 “La violencia de género es toda acción que coacciona, limita o restringe la libertad y dignidad de las mujeres, podemos comprobar que quedan ignoradas múltiples prácticas de violencia y dominación masculina en lo cotidiano, algunas consideradas normales, algunas invisibilizadas y otras legitimadas, y que por ello se ejecutan impunemente.”


Estos micromachismos  no son conscientes la mayoría de las veces y si se perciben no se le presta importancia, lo cual, contribuye a perpetuarlos convirtiéndose en injusticias de la vida cotidiana. Será en la pareja o en la familia donde más se manifiesten aunque también lo percibimos en otros ámbitos de la vida: médico, profesores…

El poder de los hombres
Los hombres tienen poder porque "...  nuestra cultura patriarcal ha legitimado la creencia de que el masculino es el único género con derecho al poder autoafirmativo: ser varón supone tener el derecho a ser individuo pleno con todos sus derechos (y derecho a ejercerlos).
Esta misma cultura les niega el mismo poder a las mujeres, así los varones quedan como superiores, con derecho a tomar decisiones y exigencias, quedando la mujer en un lugar subordinado. Además se añade la creencia de que el espacio doméstico y el cuidado de las personas es patrimonio femenino. El espacio público, definido como superior, queda reservado al varón. Este poder queda perpetuado por la división sexual del trabajo y la adjudicación a la mujer de las tareas domésticas.

Poder de las mujeres
Las mujeres tienen el poder de los afectos, el erótico y el cuidado maternal. En realidad son esfuerzos de influencia sobre el poder masculino,  que le impone la reclusión en el ámbito privado. Son pseudopoderes en las que las mujeres se hacen expertas para satisfacer los requerimientos del varón. 
Por supuesto no todas las personas interiorizan del mismo modo los modelos, pero estos roles  configuran hábitos y comportamientos masculinos dando lugar a los  micromachismos que conforman un mundo injusto donde se “aplauden las conductas masculinas y censuran a la mujer que asume otras competencias. 
Estas actitudes machistas son utilizados desde el comienzo de la relación y van anulando a la mujer como sujeto, forzándola a mayor disponibilidad a favor del varón. Son modos no considerados violentos, pero a la larga cumplen los mismos objetivos y efecto,s logrando perpetuar una distribución injusta de poderes, derechos y oportunidades.
 “Aun los varones mejor intencionados y con la autopercepción de ser poco dominantes los realizan, porque están fuertemente inscritos en su programa de hábitos de actuación con las mujeres.”

Valorar esta situación puede ser enriquecedor para las mujeres, no así para los hombres que reconocen su ventaja y entran en el dilema ético de cómo actuar para evitar esta relación injusta.
Finalmente dejaré para posteriores entradas los diversos tipos de micromachismos: Coercitivos o directos, encubiertos o indirectos y los de crisis.
De todas formas recomiendo el artículo de "La violencia invisible en la pareja" de Luís Bonino Méndez, del cual he extraído esta información. Los fragmentos entrecomillado son palabras textuales del autor que refleja en dicho artículo.


sábado, 6 de julio de 2013

Mujeres artistas

La Historia del Arte también es machista. ¿Es que las mujeres no pintan nada? Cualquiera sabe hoy día, que son tan capaces de crear arte como lo son los hombres: unos valen y otros no, en la misma proporción. Quien probablemente no se entera de esta cualidad son los encargados de seleccionar a los artistas que figuran en los medios de comunicación o en los libros de texto. Es cierto que ya se van introduciendo pintoras como Sofonisba Anguisola y Artemissia Gentileschi y que nuestros hijos pueden estudiar en el mismo nivel, o parecido, que estudiamos a Velázquez. Pero reconozcamos que aún falta mucho por recorrer.
Algunos grupos luchan por conseguir esta paridad, como el llamado Guerrilla GirlsFinal del formulario que en una de sus protestas se preguntaban  si tienen que desnudarse las mujeres para entrar en el Metropolitan Museum de Nueva York. Donde solo el 5% de los artistas del Departamento de Arte son mujeres, mientras el 85%  de  desnudos son femeninos, ¿Es esto machismo?
Con esta introducción me gustaría abordar algunos trazos de la vida de estas artistas y de su obra, para lo cual aporto algunos nombres que yo misma he seleccionando arbitrariamente y que son casi totalmente desconocidos.  Algunos de ellos los vinculo a alguna página web de interés por si queréis investigar por vuestra cuenta.


 María Blanchard,  Santander 1881- 1932 
Tamara deLempicka, Polonia, 1898-1980
Frida Kahlo, Coyoacán 1907-1954
Louise Bourgeois, Francia 1911- 2010.  
Carmen Laffón, Sevilla 1934
 Yoko Ono, Japón 1933
Marina Abramovic, Yugoslavia, 1946
Cristina García Rodero, Puertollano 1949
Cristina Iglesias, San Sebastian 1956
Ouka Leele, Madrid 1957
 Marina Núñez, Palencia 1966
Soledad Córdoba,  Asturias 1977

Y MUCHAS MÁS...

lunes, 10 de junio de 2013

Una de cada diez.

La Cocinera. Pieter Aertsen. 1508-1575
Buscando por la red, he encontrado una lista de cocineros famosos y resulta que solo uno de cada diez es mujer.
¿Por qué las mujeres tienen que ocupar un eterno segundo plano en esta sociedad? De acuerdo que hay pocas mujeres futbolista, y las que hay no las conoce casi nadie, pero el fútbol es un deporte de “hombres”.  Tampoco brillan especialmente en actos sociales las mujeres artistas en general, aunque hoy día se las valora, pero seguro que muchos de nosotros no podríamos aportar más de dos nombres propios de artistas plásticas. Hasta aquí estoy más o menos de acuerdo, pero lo que de verdad me indigna es que se  pongan medallas a “restauradores”, no a los que reparan obras de arte, sino los que son cocineros y tienen un restaurante. Pues esos que figuran en programas televisivos promocionales, son los que les han arrebatado el puesto a mujeres que han mantenido una tradición culinaria y una creatividad fuera de toda duda.
Y mujeres hay. Las que luchan por  subirse al carro del éxito social, pero ocurre que no les dan la suficiente cobertura mediática y nadie, o muy pocos, conocen sus nombres.
He encontrado una página en la que figuran algunas de ellas y me gustaría mostrar que además de Adriá, Arzak o… ¡También hay cocineras! Tenemos a Carmen Ruscadella, que está entre los diez considerados primeros. Están Karen Bell, Rita Sánchez, Carmen Delgado “La gorda”, Carmen Erdocia, Pilar Pedrosa, María Rosa García Manso o Ana Gamboa, por no citar a los millones de mujeres que cada día se afanan por  elaborar comidas para disfrute de los suyos y en el peor de los casos, para elaborar simplemente una comida.  Pues va por ellas, por las que se dejan la piel tras los fogones y por las que luchan por sobresalir y mantenerse en un mundo donde al parecer solo tienen cobertura los hombres. Paradojas de la vida.
En el siguiente enlace se puede obtener información de estas cocineras o… ¿Restauradoras? Prefiero el primer término.  http://nutriguia.com/art/200703210001.html
Y en este comprobaréis como ellas también están reivindicando su espacio:
Pues si os animáis dejad vuestra opinión. La espero.