Conseguir la igualdad entre los sexos es tarea difícil, aunque no imposible. Con estos escritos intento equilibrar la balanza y reconocer los méritos de muchísimas mujeres a lo largo de la historia, a la vez que analizar de dónde proceden tales desigualdades y así entre todos, hombres y mujeres, mujeres y hombres, luchar por un mundo más justo.

domingo, 19 de marzo de 2017

No hace falta. (Manu Sánchez.)

Me ha parecido una aportación a la igualdad real, esta columna de Manu Sánchez. Me resulta sincera su opinión, ya que acude a ejemplos cercanos y queridos. En realidad, cada una de nosotras y nosotros podríamos contar lo mismo. También espero no tener problemas en reproducir su columna que se titula:
NO HACE FALTA
"Por eso no enseñaron a leer ni escribir a mis abuelas, cabezas rápidas y brillantes, pero analfabetas, 
mujeres de bandera desprovistas de toda posibilidad y herramienta"

No hace falta. Mi madre durante más de 35 años trabajó como administrativa eficiente e impecable para la misma empresa, Muebles Peralta, la cual le pagaba menos que a sus compañeros hombres en el mismo puesto… porque por lo visto y cito textual…“Hombre, Loli, no es lo mismo, al no ser cabeza de familia… Tu sueldo, en tu casa, no hace falta”. Mi madre por lo visto trabajaba como un lujo, un plus para complementar el trabajo de mi padre, algo así como el capricho de la proletaria, el extra de la clase obrera, sobresueldo familiar para cremas, bolsos o pasteles de merengue supongo, ya saben... esas cosas de mujeres ricas que en las películas se les antoja a las mujeres pobres, mientras el de mi padre en la cabeza de este señor estaría estrictamente destinado para comida en cuencos, muletas sobaqueras de imagen de pobre clásico o compresas y penicilina por si algunas fiebres de esas que cogemos los pobres asolaba nuestra choza. No te hace falta, así la despidieron también en un ERE tras 35 años: “Porque había que echar a alguien, y como tu niño trabaja en la tele, mejor a ti... porque tu sueldo, ya no te hace falta”. Qué si llego a saberlo, señor Peralta... sigo en ingenieros.
No hace falta, por eso no enseñaron a leer ni escribir a mis abuelas, cabezas rápidas y brillantes, pero analfabetas, mujeres de bandera desprovistas de toda posibilidad y herramienta, porque para ser una buena mujer… eso de leer y escribir, eso, no les hacía falta. No hace falta, la lucha de las mujeres nunca hace falta, ni la de los estibadores, ni la de los obreros, ni la de los negros, ni las huelgas escogiendo día aciertan, la conquista de derechos siempre sobra, el feminismo estorba y los cambios, los cambios incomodan y por supuesto, no hacen falta. Claro, tócate los huevos, sobre todo para el que vive en la parte que se beneficia de que no haya cambios. No hace falta, la igualdad para muchos no hace falta, por eso dicen que ya está aquí, pero si eso fuera verdad no tendrían tanto miedo a que se siguiera peleando por conquistarla.

El feminismo no hace falta, eso les dijeron a unas feministas de Chiclana desde que empezaron a pelear por la igualdad hace ya 31 años y a las que persiguieron y humillaron, a las que intentaron asustar y eliminar, y no duden ni un segundo de que cuando algo jode tanto es porque andaba haciendo falta bastante. Que lo que no hace falta, sobra, y lo que sobra no molesta. Así que si ladran es porque cabalgamos. Y si jode es porque era necesario. Y si pica y escuece… es porque está sanando. Y a mi de esta burra no me baja ni Dios, ni ninguna Diosa tampoco, que como hombre quiero una sociedad igualitaria, justa y sensata y que no me venga ninguno ni ninguna diciendo que los hombres en la lucha feminista no hacemos falta. Porque aquí no sobra nadie, a ver si va a resultar que Lincoln no podía ser abolicionista por ser más blanco que un bidé. Y que conste que a Lincoln también le dijeron que se dejara de enmiendas que lo de la esclavitud bien organizado no era tan malo, que una cosa es arreglarlo, pero quitarlo… quitarlo del todo… no hacía falta. No hace falta decir siquiera que a esas mujeres de ASOCUM en Chiclana hace 30 años les pintaron en la puerta de su sede: “Ya están aquí las putas, que solo quieren mandar y follar”… y ni que decir tiene que Manuela, su Presidenta, lejos de borrarlo, pinto debajo de aquello… el mejor manifiesto feminista jamás proclamado ”Po sí,cabrones”… ¡¡Anda que el eslogan es malo!!... ¡¡Mandar y follar!!... que quien no se apunte a esto será por cambiarle el orden… aunque permítanme que no añada nada más… porque cuando te cruzas con mujeres como Manuela… no hace falta.
Fdo: un feminista por la igualdad en contra de todos esos que creen que la lucha por los derechos de las mujeres y conseguir una sociedad igualitaria no hace falta.Y que dedica estas líneas a su madre, su heroína, y todas esas mujeres valientes que pelean el doble para conseguir lo mismo en un mundo abusado por hombres... y que mientras, como parte de la mitad opresora me uno a la lucha feminista y entono y meo la culpa… sentado, y sin salpicar por supuesto.