Conseguir la igualdad entre los sexos es tarea difícil, aunque no imposible. Con estos escritos intento equilibrar la balanza y reconocer los méritos de muchísimas mujeres a lo largo de la historia, a la vez que analizar de dónde proceden tales desigualdades y así entre todos, hombres y mujeres, mujeres y hombres, luchar por un mundo más justo.

domingo, 2 de septiembre de 2012

El trabajo doméstico y el cuidado de los demás.


 Las causas de la opresión de la mujer se encuentran  en la división del trabajo en función del sexo. Los hombres hacen el trabajo productivo que proporciona poder y prestigio mientras las mujeres hacen un trabajo invisible, no pagado ni reconocido. Esto es lo que proporciona, según algunas autoras,  poder a los hombres y dependencia a las mujeres.
Se conoce que si la cantidad de horas trabajadas y la diversidad de servicios realizados por mujeres fuesen remuneradas, supondría un gran aporte a la economía del país. Podemos cuantificar el lavado, la limpieza o la cocina pero no tanto las horas empleadas en el cuidado y la promoción del bienestar familiar. Este trabajo gratuito de las mujeres es la base del sistema capitalista y fuente de alienación para ellas. La incorporación al mundo laboral que en principio parecía una liberación, supone una doble jornada y una fuente más de discriminación. Se exige, desde el movimiento feminista igualdad y oportunidad de acceso a todas las profesiones sin admitir medidas proteccionistas, las cuales serían trabas a la hora de acceder al mismo puesto de trabajo que los hombres. Estas medidas en el fondo, tratan de proteger la estabilidad familiar y la permanencia de los roles establecidos.
Pero no todas las feministas defienden la igualdad. Carla Lonzi afirma que es un intento ideológico para someter aún más a las mujeres. “Acceder a la igualdad es entrar a compartir el poder de los hombres en un mundo que no han hecho las mujeres”
El mundo es una creación masculina, los hombres han fomentado la guerra, la especie masculina se ha expresado matando, la femenina trabajando y protegiendo la vida. Las mujeres deben crear una nueva vida.
Adriana Cavarero dice que también el lenguaje está hecho por el hombre, con sus propios parámetros.  ” La mujer es el silencio, la ausencia de palabra…y la ausencia de sexo.”
Annie Leclerc  defiende que “El trabajo doméstico es despreciado porque lo hace una mujer; sin embargo puede ser más creativo, más gratificante que el trabajo industrial en cadena.”
Existen algunas otras corrientes feministas más o menos radicales como el  ecofeminismo que vincula los movimientos ecologistas y pacifistas. Se insiste en la identificación de la mujer con la naturaleza como “productoras de vida no de muerte como lo ha sido los hombres y la cultura patriarcal”.
Otra línea radical es la llamada “mística del feminismo” que supone la exaltación de la vida doméstica, las labores femeninas y la recreación de la naturaleza propia de la mujer, menstruación, lactancia, embarazos…
El feminismo desarrolla el orgullo de ser mujer, así como una identificación con el mundo natural. Estamos más cerca de la Naturaleza que los hombres, que con su racionalidad (pensamiento ilustrado) la han destruido sistemáticamente.
Esta crítica a la razón conecta el feminismo con una actitud anticientífica: La ciencia como producto de la razón humana, viendo más los aspectos negativos que positivos. “La ciencia médica ha convertido el cuerpo de las mujeres en objeto de experimentación y de dominio, arrebatando a las propias mujeres el control de su propio cuerpo.
En conclusión y vistas algunas de las vertientes feministas no es posible crear un  proyecto global de liberación de la mujer.
El camino es difícil, la existencia del techo de cristal, la diferencia salarial, el acceso a cargos directivos es para los hombres, mientras el cuidado de personas dependientes es mayoritariamente femenino. Nada podrá conseguirse si los hombres no se implican en las tareas familiares, hacerles ver lo injusto de inhibirse del trabajo doméstico, y valorar el cuidado de los hijos o personas dependientes como una obligación ética y una actividad que comporta afecto y agradecimiento.

Bibliografía: P. Uría. El feminismo que no llegó al poder.
M. León. Mujeres y trabajo: cambios impostergables. http://alainet.org/publica/mujtra/mujeres-trabajo.pdf 






2 comentarios:

mari carmen garcia franconetti dijo...

DESDE HACE YA VARIAS DÉCADAS, NUESTRA SOCIEDAD MEJORÓ, AVANZÓ Y PROSPERÓ GRACIAS AL PAPEL DESARROLLADO POR LAS MUJERES EN ELLA, ESTO ES INDUDABLE.
CUANDO POR LOS HOMBRES SEA COMPRENDIDO QUE NO SE PUEDEN PONER IMPEDIMENTOS, Y A VECES MEZQUINDADES, LOGRAREMOS ENTRE TODOS UNA SOCIEDAD MUCHO MÁS JUSTA, SOLIDARIA Y FUERTE...AÚN NOS QUEDA MUCHO TRECHO PARA ESE ANSIADO FIN...PERO LA CONSTANCIA Y EL ESFUERZO NO SON AJENOS A NOSOTRAS...
¡MAGNIFICO ARTÍCULO, ANTONIA!
¡QUÉ ALEGRÍA VOLVER A CONTAR CONTIGO!
BESOS, GUAPETONA.

Antonia dijo...

Gracias Mari Carmen. Nosotras hemos hecho lo que hemos podido, esperemos que las siguientes generaciones continúen con esta lucha de conseguir un mundo más justo. Aún queda mucho por hacer como bien dices: constancia y esfuerzo son las palabras mágicas, y un poquito de ilusión. ¿No te parece?
Un abrazo.