
La creación del Instituto de la Mujer acoge a mujeres procedentes de los movimientos feministas, que se integran en estas instituciones gubernamentales.
Mediante subvenciones, se crean diversos grupos de atención a mujeres violadas y maltratadas y una red de asociaciones en barrios, cuya ideología ya no responde al feminismo reivindicativo y donde el debate ideológico brilla por su ausencia. Así el feminismo se convierte en una "ideología difusa con rasgos victimistas."
“El PSOE y los gobiernos autónomos crean así un amplio clientelismo femenino que absorbe sin crítica las ideas feministas que emanan del Instituto de la Mujer.”
P.URÍA. El feminismo que no llegó al poder.