En la labor de selección histórica se omitieron nombres de mujeres que
en su momento realizaron una labor equiparable a la de algunos hombres, cuyos
nombres perduran a lo largo de los siglos.
La Roldana ocupó el puesto de escultora real en la corte de Carlos I y
Felipe V con lo que su maestría no queda en entredicho.Trabajó y aprendió en el taller de su padre y
desde pequeña dio muestras de sus aptitudes como artista. Su padre Pedro Roldan
era escultor de renombre en Sevilla y hasta su taller llegaban numerosos encargos en los que Luisa trabaja, llegando a
solicitar firmar sus trabajos. Se casa con un escultor
mediocre, compañero del taller y se
independizan, aunque gracias a las manos y el talento de la escultora consiguen
sobrevivir. Su marido se encarga de policromar las esculturas, pero es ella
quién le da el hálito final. Tienen seis hijos
de los que sobreviven dos, aspecto que influirá en el ánimo de la
artista.
En 1686 es reclamada en Cádiz donde el Cabildo Municipal le encargan
dos esculturas de “San Servando” y “San Germán”. Adquiere tanta popularidad
que se ve desbordada de encargos y dos
años más tarde se marchan a Madrid, bajo la protección de la ayuda de cámara
del rey Carlos II. Allí solicita el puesto de escultora de cámara, presentando
pequeños grupos escultóricos. Consigue ser seleccionada para este puesto de
prestigio que supone un espaldarazo en su carrera.

Muchas de sus obras se pueden ver las procesiones de Sevilla, en Cádiz el Ecce Homo, la Virgen de la Leche en Santiago de Compostela...
Sería una larga lista que se va ampliando a medida que se restauran
tallas del siglo XVII. La última conocida será La Virgen de la Estrella,
adjudicada en un principio a Martínez Montañes y que según los expertos salió de
las manos, o del taller de Luisa Roldan. (Según indico en la anterior entrada de este mismo blog:)
Y si resulta interesante el tema, se puede leer a Pilar Aristegui que hace una novela histórica documentada a
cerca de la Roldana.