A lo largo de la historia han existidos hombres que también han defendido los derechos de las mujeres: Poulain de
la Barre, Condorcet, Stuart Mill, Feijoo… Pero es ahora cuando gran parte de ellos se sienten comprometidos
con el problema y saben que son parte de
la solución. La vida para los hombres tampoco ha sido fácil, el rol que se le
ha adjudicado no es fuente de felicidad precisamente y tampoco se sienten los
ganadores en la consabida desigualdad de género. El mismo modelo patriarcal que
oprime a las mujeres también los oprime a ellos, pero desde distintas
perspectivas.
Se propone revisar la construcción social de la masculinidad y algunos hombres ya ejercen otra forma de estar en el mundo, mucho más
igualitaria, compartiendo trabajos y deberes que antes se imponían solo a las
mujeres. Ya no están alejados del cuidado de los hijos, lo cual le reporta
beneficios afectivos o de los trabajos domésticos, que le aporta una mejor consideración por parte de su pareja. Es importante el cambio hacia unas relaciones de género más equitativas, adoptando otro concepto de vida del que todos saldríamos
beneficiados. Terminar con las relaciones de poder que nos impone el
patriarcado sería un paso de gigante en la lucha por la igualdad. Sería una cuestión
de justicia, que la mitad de la humanidad no esté por encima de la otra media.
“El principio que
regula las relaciones actuales entre los sexos, la subordinación legal de un
sexo al otro es injusto en sí mismo y es actualmente uno de los principales
obstáculos para el progreso de la humanidad.” H. Taylor y J. Smill