La cocina está
de moda, sigue de moda. La cocina elaborada por cocineros que se quieren llamar
restauradores e incluso creativos, como escuché en estos días en un conocido restaurante de la costa gaditana. Allá
ellos…Algunos lo hacen realmente bien.
Pero no es ese
hecho el que me hace escribir estos párrafos, sino la falta de consideración y
la injusticia que supone el que durante siglos hayan sido mujeres las
responsables de este legado, y que sin ellas nada sería igual. Me parece bien
que estén ellos, pero a partes iguales. (Podéis ver el siguiente post de este mismo blog)
Para demostrar
lo que digo acudo a un trabajo de investigación que elaboré hace unos años
sobre el arte culinario en Al-Andalus y en varias de las fuentes consultadas
figuran nombres de mujer como encargadas de la cocina palaciega. Por desgracia,
no existen nombres ni recetas de otras muchas cocineras que con su trabajo y
creatividad consiguieron que la cocina andalusí llegara a tan altas cotas. Aún hoy día también son mujeres las encargadas de la más alta cocina.
He aquí algunas de ellas aportadas por Ibrahim ibn
al-Mahdí de quien se conservan fragmentos de recetas citadas por Ibn Sayyar.
Este autor tuvo acceso a las colecciones
de recetas que se hacían para los califas o personajes importantes de la corte
Abbasí.
Nombra varias cocineras
como Umm al-Fadl, autora de un plato llamado barida que deleitó al califa al-Mahdí (775-785).
Se menciona a
Bid´a, en la corte de Ibrahim “era la
persona más hábil en la cocina y la que mejor hacía los bawarid y los dulces,
hasta un extremo increíble”[1]. Al
parecer la fama de esta cocinera llegó a oídos del califa Al-Amin
(809-813) y pidió que se le preparara un
sikbay[2] de
carne igual al que le cocinara a Harum al-Rasid.
Otro nombre de
mujer es Umm Hakim a quien se le atribuye dos recetas sobre qaliya
El autor de los
manuscritos de la Wusla
afirma haber aprendido una receta de calabaza de la hija del señor de Mardin y
otra de las esclavas del palacio de al-Malik al-Kamil (1238): Min-Yawari y
al-qusuriyat.
Actualmente tenemos a Khadija Bendsdira jefa de cocina de la Escuela de Hostelería y Turismo de Touarga en Rabat. De cualquier forma si el tema os interesa os aporto alguna bibliografía:
J. AGUILERA PLEGUEZUELO. La cocina árabe y judía y la
cocina española. Málaga
L. BENAVIDES BARAJAS. La cocina de
las mil y una noches.
L. BENAVIDES BARAJAS. Al-Andalus. La
cocina y su historia.
L. BENAVIDES BARAJAS. La cocina y su
historia. Taifas, norte de África, Mudéjares y Moriscos.
Motril 1996. Editorial Dulcinea
M. MARIN;C. DE LA PUENTE. El banquete de las
palabras. La alimentación de los textos árabes Madrid 2005. Editorial
MÁXIMO MONTANARI. El mundo de la
cocina. Buenos Aires 2003.
6 comentarios:
Qué interesant e entrada. Estoy de acuerdo, en mi casa mi madre guisaba maravillosamente,porque mi abuela estuvo de cocinera en casa de un marqués y le enseñó una cocina riquísimay de calidad. En cuanto a los hombres tengo que decir que mi marido guisa mejor que yo y ahora le toca cocinar a él porque no tengo la espalda muy buena y él se ha hecho cargo de la cocina, no seria justo que no lo mencionara. te mando un beso
A mí me gusta la cocina, toda la nuestra principalmente. Yo observaba desde chica a mi madre, a las de mis amigas, a los cocineros de los restaurantes que frecuentaban mi familia de toda la vida, mejor que en los libros, eran recuerdos grabados por mujeres y hombres muy válidos en su trabajo. También enseñe a mis hijos a comer de todo y en las cantidades apropiadas...
Pero ahora hay una cierta "fiebre" por la cocina. Ahora que muchos no tienen con qué poner una olla, o si lo tiene, compran pre-cocinados, o toman bocatas...
Pero dónde se `ponga una buena mesa, con personas de gustos refinados de conversación inteligente y amena, es unos de los placeres más deseados que hay, por supuesto, que la cena la haya hecho un "artista" culinario: -hombre o mujer-...
Un besote
Los hombres están descubriendo el maravilloso mundo de la cocina y es cierto que lo hacen muy bien pero cocinar con pocos avíos y además hacerlo bien creo que es cosa de mujeres. Para mí eso es creatividad. Hoy día no faltan productos, lo cual hace este menester más fácil. Los platos de mi abuela me resultan inolvidables y no sé si en realidad llevaban muchos avíos...¡Pero tenía una imaginación!
Un abrazo Antonia, me da que tú cocinas muy requetebién.
Mari Carmen disfrutar de una buena mesa es placer de dioses y con buena conversación para qué quieres más. Pero si algo hubiera de faltar prefiero que faltara la mesa. "Lo importante no es lo que comes, sino con quién lo comes". Estarás de acuerdo...
Un abrazo de los fuertes.
¡Claro que estoy completamente de acuerdo!
Hay muchos sitios donde se elabora la cocina de Al- Andalus, estupendos realmente, pero para mí ninguno cono la cocina mozárabe de "El Caballo Rojo" de Córdoba, en el barrio de la Judería, con una bodega exquisita...
Muy buenos recuerdos de ese lugar que frecuentaba con mi marido en reuniones de trabajo o en privado. Pepe García, alma mater de su prestigio...
No tengo el menor "empacho" en promocionarlo, es hacerle justicia...
Sí, me gusta la cocina y le dedico el tiempo que requiere lo que hago para los míos, opino como tú, lo verdaderamente importante es la compañía con quien comes, (pero si está muy rico, ya es la caraba)...
Besos, guapetona.
En El Caballo Rojo se ponían en práctica recetas que algunos investigadores rescataban del olvido en su búsqueda por archivos varios. Es al menos lo que tengo entendido desde hace un montón de años. Así surgieron maravillosas recetas que todos conocemos.
Eso está muy bien, pero como mi abuela hacía los fideos no lo supera ni el mejor de los cheff, y como mi madre hace los caracoles que venga Adriá...¡Adriá, pitá!
Bueno es una pequeña broma, sin ánimo de ofender.
Un besazo guapísima.
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